30 de diciembre de 2010

DOS MINUTOS DEL DÍA (II)

¿Quién no puede perder dos minutos de su día para contemplar lo que le rodea? 
Cotinuamos con el interesante experimento que estamos realizando, de manera artesanal -con el móvil y sin trípode-, donde pretendemos demostrar como la visión reiterada y en el tiempo de una misma escena puede provocarnos reflexiones y emociones.

Esperamos vuestras opiniones.
Arturo Reque Mata
Reque+Gallego Arquitectos

18 de diciembre de 2010

GENERACIÓN VIRTUAL

(Artículo publicado en el diario "Marbella Express" el 18 de diciembre de 2010)

Durante el desarrollo del Foro IAD: “Innovadores y emprendedores del deporte”, celebrado los pasados 19 y 20 de noviembre en el Instituto Andaluz del Deporte de Málaga, un asistente planteó una cuestión no respondida, tal vez por falta de credibilidad real de que ocurra o por desconocimiento generacional de los ponentes. Consistía en la posibilidad de que el vertiginoso ritmo de la tecnología, especialmente enfocada a generar experiencias virtuales individuales, lleve al abandono de las prácticas deportivas actuales. Es una evidencia que constantemente aparecen en el mercado artefactos interactivos que, igual reproducen raquetas de tenis que palos de golf o guantes de boxeo; juegos deportivos virtuales con gran realismo tridimensional o aparatos deportivos: bicicletas estáticas, elípticas, cintas de correr, plataformas vibratorias, cinturones abdominales, etc., que facilitan la práctica deportiva doméstica.

Al igual que en el resto de la sociedad, el sector deportivo está viviendo una transformación conceptual, tecnológica y de valores. Tal vez lo que planteaba ese asistente no nos quede tan lejano. Ya está ocurriendo en otros campos; desde la literatura, con el debate entre libro de papel o libro digital, hasta el laboral, donde las empresas más punteras e innovadoras llevan años adaptándose a la nueva realidad social  Google, Microsoft, Apple, etc.  con medidas de conciliación de la vida familiar con la laboral, flexibilidad de horarios, fomento de la creatividad, gestión y dirección horizontal, y otras de similares características.

No debemos menospreciar a las nuevas generaciones, pese al duro estigma de falta de espíritu e iniciativa que se les está asignando. Están creciendo, y se están desarrollando personalmente, durante una complicada crisis mundial, generada por nosotros, sus antecesores. Viven un mundo 2.0, están globalizados, se comunican a través de las redes sociales y buscan sus experiencias a través de la pantalla, sea de móvil o de ordenador.

 Ahora bien, también es cierto que no se pueden dejar de lado los valores positivos y humanos del actual sistema deportivo: Desde la función social de esparcimiento, de ocio activo y de encuentro familiar, pasando por el juego en equipo y el contacto físico, hasta los sonidos y los olores característicos de los gimnasios. Todos estos aspectos socio-físico-sensoriales son difícilmente identificables por los jóvenes actuales. Se necesita un eslabón que haga de enlace generacional teniendo en cuenta que ellos serán los próximos consumidores de servicios.

Nos encontramos en ese punto de inflexión donde todo está en entredicho. Debemos aprovechar para reflexionar y evitar errores pasados. Se dan las circunstancias ideales para empezar de cero. Políticos, promotores, gestores, arquitectos, deportistas y restos de agentes intervinientes en el sector deportivo tenemos que posicionarnos. Bien reforzando lo que tenemos y conservando los valores tradicionales, o bien emprendiendo la aventura de la innovación total, por y para esas nuevas generaciones, con sus nuevas costumbres, hábitos y demandas. Esta situación aumenta los nichos de negocios, pero lo que parece claro, es que ya no valen las medias tintas; ni en el sector deportivo ni en ningún otro campo.

Podemos debatir sobre estos asuntos, pero lo más seguro es que sea la fecha de nacimiento reflejada en el D.N.I. la que establezca la diferencia de opinión. Aprovechen estas fiestas para analizar lo aquí comentado y comprueben si Papa Noel o los Reyes Magos también están al día en tecnología digital para el ocio y el deporte.

Por cierto que a más de uno de nuestros laureados deportistas de élite más le valdría haberse dedicado a competir en su propia competición virtual que dedicarse a enturbiar la imagen de nuestro, todavía, deporte real.

Arturo Reque Mata
Arquitecto

16 de diciembre de 2010

MARBELLA. EN BICI POR EL CENTRO UNA TARDE CUALQUIERA.

He tenido la "suerte" de que en estos 4 min concurran una serie de acciones que son clara muestra de los riesgos que supone desplazarse en bici por nuestro centro urbano: maniobras imprudentes, coches parados en zona prohibida de la calzada, aglomeraciones, adelantamiento de autobús urbano, toda una hilera de coches en doble fila, y por fin, aparcamiento de bicis en el paseo marítimo (zona permitida), e incluso otro ciclista disfrutando de esta magnífica tarde del 16 de diciembre de 2010.

Ojalá, cuando tengamos nuestros bicicarriles este video se vea como algo divertido y curioso, como cuando vemos un super 8 en b&n de nuestros padres.

Ánimo y a seguir en la lucha por la movilidad en bicicleta.

Arturo Reque Mata
Arquitecto

http://www.facebook.com/group.php?gid=46989259567&v=app_2392950137#!/video/video.php?v=163485393694646&oid=46989259567

15 de diciembre de 2010

NAVIDAD A LA BAJA

(Artículo publicado en el diario Marbella Express el 13 de diciembre de 2010)

Parece que fue ayer. Y aunque no recuerde el tiempo exacto sé que ha llovido mucho desde aquél día en que en el diario SUR escribí un artículo también para Navidad con el nombre de “Felices Pascuas y próspero Año Nuevo”, parafraseando la felicitación que hacíamos en una época aún más lejana, cuando éramos menos elegantes y cosmopolitas, casi nadie sabía inglés y Papa Noel lo conocíamos de las películas americanas. Entonces no había ( por aquí, quiero decir) langostas, bogavantes, caviar o foie, ni siquiera pato a la naranja. Con decirles que por no haber no teníamos ni pavo, que también conocíamos por personajes como Carpanta; nos bastaba con gallina o pollo, eso sí, del más puro campo, bravo y fuerte, sin las artificiales luces con que hoy nos lo engordan en las granjas.

Aquél artículo, como tantos escritos en esos años, iba impregnado de nostalgia, sentimiento en el que caía con frecuencia quizás por el romanticismo de la edad, pero que hoy, precisamente por ello, he abandonado y utilizo sólo para grandes acontecimientos. La realidad es más prosaica, pero menos engañosa. Especialmente en los momentos actuales, en los que a pesar de que intentemos volverle la espalda aparece de nuevo, como esos muñecos que por muchos golpes que les des, surgen una y otra vez ante tus propios ojos con incombustible verticalidad.

Nos apetezca o no, estamos otra vez ante una festividad que con los años fue ganando solidez y perdiendo raíces e historia. El año pasado hice una encuesta particular entre gran número de niños, conocidos o no, y comprobé que la mayoría desconocía el por qué de esta desmesura, y aunque conocían algo del Pesebre, la burra, los pastores y los peces que bailan y beben en el río, lo que de verdad sabían y les importaba era la llegada de Papa Noel la noche del 24 con sus regalos junto al árbol y la repetición de los mismos (los regalos) la mañana del 6 de enero, después de una cabalgata saturada de caramelos inútiles, que suelen acabar en la basura.

No piensen que voy a soltar una homilía denostada acerca de lo bonito que sería que los niños, ya que forman la parte esencial de estas fiestas, fuesen conociendo poco a poco su primitivo origen y se interesaran después en la figura de Jesucristo, de manera inteligente y lo más cercana posible. Dejo eso para expertos, sean estos padres, curas o cristianos comprometidos. La libertad me parece más importante que el adoctrinamiento. Aún así, y puesto que las fiestas están ahí, a nuestro alrededor, me viene a la cabeza unos pequeños interrogantes que me gustaría compartir con algún amable lector o lectora de estas líneas.

Hemos hecho de la Navidad un fenómeno económico de tal envergadura, que no hay más que salir de casa para sentirse envuelto en una explosión de colorido, luces, escaparates …música y artefactos múltiples contra los que resulta muy difícil luchar. Eso significa que, más tarde o temprano, entramos en el juego con mayor o menor intencionalidad. Y el fenómeno comienza a funcionar en proporción geométrica a la desaparición de euros en nuestros bolsos y carteras. La lista se hace cada vez más larga y los que han de ser regalados empiezan a introducirse en ella como si fuesen gnomos o duendes de otro sistema planetario. Además está el asunto culinario. Es obligatorio comer hasta que el cuerpo o el estómago en su nombre salten por los aires. De todo. Hay que comer como si nos fuera la vida en ello, como si estuviésemos a las puertas de una conflagración anti.apetito, o quisiéramos sentir a ciencia cierta lo que haría un depauperado niño africano si le ofreciesen la ocasión de tomarse la revancha. También hay que vestir de modo elegante, con lentejuelas, brillos y pajaritas, con la última bisutería y el último modelo visto en alguna revista del corazón.

Todo ello formando parte de un ritual que se prolonga exhaustivamente hasta que amanece, como un rayo de luz racional y consciente, el 7 de enero. Para entonces, además del estómago, el hígado y las jaquecas, hemos destrozada nuestra economía con la misma alegría con la que el niño pone en marcha su tren eléctrico (normalmente con problemas de funcionamiento) o la maquinita electrónica y el flamante ordenador ya casi de bolsillo.

La pregunta es la siguiente. Si hasta ahora todo era más o menos así, y en este diciembre de 2010 decimos hasta enronquecer que no hay dinero, que no hay trabajo, que van a tener que rescatarnos como a Irlanda, que algunos no tienen para comer…¿Seguiremos a pesar de ello atiborrándonos de grasas y azúcares, de alcohol y regalos envueltos en papel brillante con enormes lazos de colores?; ¿compraremos compulsivamente juguetes como si de verdad fuéramos reyes, pero no precisamente magos?

Puede que alguien piense que exagero y que todo va a ser distinto en un año tan castigado por la crisis. Que la prudencia será la máxima que seguiremos todos. Permítanme entonces una última pregunta : ¿Quiere alguien decirme que llevan en su interior esos enormes carros a punto de estallar y esa multitud de personas de todo tipo que acabo de ver salir, extenuados, de uno de los grandes almacenes…?

Ana María Mata
Historiadora y novelista

7 de diciembre de 2010

El equilibrio

Tres ejes, X-Y-Z, en perfecto equilibrio ayudado por pequeños seres que esperan la caída del día.

En los tiempos actuales está roto ese equilibrio necesario para el buen funcionamiento de las cosas. Para andar, primero nos desequilibramos, damos paso y volvemos a estabilizarnos. Nuestros políticos perdieron pie y no dan con una estabilidad positiva deseada por todos aquellos que día a día nos vemos forzados a dar un paso atrás, cada vez más próximos a un precipicio, aunque algunos intentemos defendernos como gato panza arriba.

Solo espero que el paraguas no se rompa ante tal insistente chaparrón. Que Dios los ilumine.

Órfilo Aranda

3 de diciembre de 2010

SOCIEDAD ACTIVA

(Artículo publicado en el diario Marbella Express el 3 de diciembre de 2010)

Tenemos la mala costumbre de estar más pendientes de los errores de los demás que de los propios; de lo que dejan de hacer, en vez de tomar la iniciativa. Dejamos pasar las cosas a un mañana que nunca llega y confiamos en que los demás nos sacarán las castañas del fuego. Esto es así, más o menos pronunciado, en cada uno de nosotros. La sociedad, constituida por el conjunto de los ciudadanos, no puede ser menos que fiel reflejo de lo que engloba y, en consecuencia, actúa de la misma manera que sus constituyentes.

Entramos en esa época del año en la que, la mayoría de nosotros, nos sensibilizamos con alguna causa social y realizamos donaciones o participamos en actos benéficos. Cada cual a su manera aporta su granito de ayuda y colaboración que, al menos por unos días, servirá para levantar el ánimo de esas personas tan necesitadas. Pero no es de este tipo de acción solidaria de la que quiero hablar en esta ocasión. En concreto quiero aportar unas reflexiones personales sobre la necesidad de una sociedad emprendedora e  innovadora, una sociedad que mantenga viva y moderna la ciudad. ¿Cómo lo ven ustedes? ¿Somos o no activos? ¿Participamos los ciudadanos en el aporte de ideas e iniciativas, o dejamos que los elegidos democráticamente tengan tiempo y ganas de incorporarlo en su planificación?

A excepción de las manifestaciones en masa por los éxitos deportivos de nuestras selecciones, difícilmente nos movilizamos para promover, fomentar o demandar cambios y mejoras en nuestras actividades diarias. Desgraciadamente no nos gusta arriesgar y menos aún tomar la iniciativa. Es más fácil dejar que los dirigentes políticos decidan por nosotros y nuestro futuro, con sus acertadas medidas o terribles equivocaciones. ¿Pero entonces, qué les vamos a reclamar? Las “actuaciones” del político empresario ya las hemos sufrido en nuestras carnes, y la visión del político tradicional es cortoplacista, ya que busca objetivos ejecutables en su cuatrienio. Tienen un recorrido limitado. Por esto, es absolutamente necesario, y tremendamente sano, contar con una sociedad activa que constantemente genere inquietudes y nuevo aporte de ideas. Es importante complementar de esta manera la labor de los dirigentes para hacer que el político se identifique con ellas; pero igualmente, éste debe bajarse del trono y facilitar el acercamiento del ciudadano.

Allí donde se ve un vacío, un estancamiento o una necesidad social cabe, quejarse día tras día, durante el café de la mañana, (bendita labor social realizan las cafeterías), o pasar a la acción. Es aquí donde la iniciativa ciudadana, a través de los colectivos sociales y sus herramientas elementales: entrega, constancia y trabajo en equipo, adquieren todo su sentido. Marbella cuenta con diversas agrupaciones que, cada una en su ámbito, y con su antigüedad, mantienen viva la ilusión de unos ciudadanos encantados de sentirse miembros útiles de la sociedad.

El carácter conservador y conformista por el que nos caracterizamos no puede seguir siéndolo. No se nos puede escapar el carro de la modernidad ni relajarnos tras una fama, hace años adquirida, pero terriblemente manchada en los últimos tiempos. Las nuevas y acertadas propuestas que se lanzan desde las administraciones deben ser apoyadas, pero desde la crítica constructiva y la fiscalización. Así mismo, los ciudadanos tenemos derecho a reclamar que se ejecuten los programas aprobados para evitar que queden en un fondo de saco.

Para finalizar, no quiero pasar por alto a los más jóvenes ya que, poco a poco van configurando la sociedad actual. Las nuevas tecnologías, las redes sociales, e incluso la actual crisis económica traen nuevas generaciones que, de manera innata, se amoldan a estos tiempos; los demás debemos hacer el esfuerzo de escucharles, entenderles y adaptarnos, ya que tal vez sean ellos, y no nosotros, los que se encuentran en su hábitat natural.


Arturo Reque Mata
Arquitecto

2 de diciembre de 2010

HAITI, VERGÜENZA PARA EL MUNDO

Si Darwin tuviese razón y realmente la humanidad hubiese evolucionado desde sus desconocidos orígenes, transformando a los primeros chimpancés ( a base de la supervivencia del más fuerte ) en Austrolopitecus , Homus Erectus y Homus Sapiens hasta llegar al actual ,  habría que pensar en que hoy, 2010 años después de nuestra era, ese Homus llamado Sapiens, tiene muy poco de lo último y casi casi, tampoco de lo primero.
         Las actuaciones son las que definen al hombre más allá de las clasificaciones antropológicas o del tipo que sean. Se nos supone además del habla, del hecho de sonreír y de pensar, algo llamado sensibilidad que aparece ante la belleza, por ejemplo, y de igual manera ante el dolor o la tragedia propia o ajena. Escribo “se supone” porque en el transcurso de la historia, si uno hace una ligera revisión, pocas demostraciones hemos dado de esa sensibilidad, aparte de hechos aislados y muy personales.
        Sin necesidad de ir más lejos, y limitándome al siglo XX y al que vivimos, son tan grandes las tragedias vividas por seres con los que compartimos el planeta, y en ocasiones lugares cercanos, que una llega hasta el extremo de avergonzarse por la parte que pueda corresponderle en esa indiferencia de mirar para otro lado, o la cobardía de contemplar con deje de aburrimiento las muertes, asesinatos, violaciones y enfermedades, amén de terremotos, riadas, y accidentes de ese tipo.
        La primera guerra mundial inauguró el siglo pasado y su triste experiencia no sirvió para evitar la segunda, que tuvo como corolario la extinción de millones de seres ante los ojos –no sé si conmovidos- pero desde luego impávidos de quienes viviéndolo día a día tal vez únicamente pensaran en que no les ocurriese a ellos. Siempre nos hemos preguntado cómo los alemanes no judíos no parecieron advertir la masacre que se desarrollaba a pocos kilómetros de sus residencias. Cómo pudieron seguir una vida rutinaria sin que  les llegase el tremendo hedor de los hornos crematorios. Pero también nosotros soportamos la salvajada de  unos hombres –militares e ideólogos- que decidieron cada uno desde posturas enfrentadas que un millón de muertos eran necesarios para construir una España nueva. Y lo mismo debieron pensar los albanos, croatas, bosnios, musulmanes, cristianos…etc  en su afán de buscar cada uno la pureza de su identidad a costa de la sangre del contrario. Y no menos imaginaría el macabro Polt-Polt en Birmania y sus  jemeres antes de la extinción de millones de seres sin que el resto del mundo abandonara ni el croissant del desayuno por asco y vergüenza.
        Decidimos solucionar lo de Irak como quien va  a un paseo por la avenida principal de su pueblo : a golpe de ametralladora y cañonazos, de comunicados llenos de mentiras y con la sonrisa en los labios de quien se cree benefactor absoluto del planeta. Poco o nada importaba la realidad de las diferencias entre los propios irakíes, la muerte de civiles, tanta sangre absurdamente derramada.  Afganistán está ahí, a la espera de que se pongan de acuerdo unos y otros en sus diferentes e idénticamente fanáticos, intereses.
        Y no hace mucho, por obra y gracia de una naturaleza cruel que se cierne sobre el más desesperado, Haití. La nación más pobre del hemisferio occidental agoniza primero por las consecuencias del terrible terremoto que la dejó diezmada sobremanera y ahora .por el cólera que con velocidad espantosa se extiende dejando a la misma O. M. S. sorprendida por su virulencia. El amago de estado haitiano que quedó en pie tras el terremoto de enero quiere en estos días que sus escasos ciudadanos voten en unas elecciones que resultan desde cualquier punto de vista surrealistas y hasta ridículas en pueblos que carecen por completo de agua potable, alimentos y medicinas.
        No sé que pasó con las ayudas que intentaron hacer llegar algunos países, tampoco si la actuación de los soldados americanos y europeos ha sido correcta, Cascos Azules incluidos, pero si conozco el hecho tremendo de que los embarazos se disparan, triplicándose, los recién nacidos mueren por falta de asistencia y las mujeres se desangran con hemorragias imposibles de detener. Las espeluznantes fotografías de un polideportivo reconvertido en hospital en el cual enfermos de cólera agonizan junto a mujeres cuyos hijos mueren en el útero y hay que sacarlos, deberían estremecernos de tal forma que nos impidiera el sueño y las tonterías habituales.
        Esta es una de esas ocasiones en las que, sin saber que hacer, me siento, a pesar de ello, avergonzada de pertenecer a lo que llamamos sin merecerlo, Humanidad.

Ana  María  Mata 
Historiadora y novelista                                                         

16 de noviembre de 2010

ASUNTOS FARRAGOSOS

(Artículo publicado en el diario Marbella Express el 15 de noviembre de 2010)

Nos encontramos en plena vorágine estadística. Me explico. La sociedad está tan necesitada de datos positivos que el mundo matemático de las estadísticas está haciendo su agosto en pleno Otoño. Se nos bombardea continuamente con cifras, en forma de porcentaje, que tratan de demostrar que hemos tocado fondo, que se empieza a notar la recuperación, que el año próximo será mejor, que… A decir verdad, y sin tener ni idea del asunto, la sensación es que se nos manipula, se juega con nosotros como si de niños se tratara. En la misma sección de economía de cualquier periódico se llegan a dar datos de mejora en los porcentajes de hipotecas concedidas, y en la columna de al lado se informa que siguen aumentando los embargos a familias insolventes.

Se intenta por todos los medios motivar al personal, y ojalá se consiga, que para desengaño ya lo tuvimos hace medio año cuando se anunciaron que se atisbaban brotes verdes.

Sin querer ser aguafiestas, en mi entorno diario no se ve la mejoría por ninguna parte, y los comentarios de profesionales de diversos sectores coinciden en el: ”no me entra nada nuevo desde hace meses”. Lo que queda en las oficinas de abogados, arquitectos, ingenieros y demás gremios son asuntos farragosos, de difícil y trabajosa solución, donde la burocracia, la interminable normativa y las continuas reformas legales no hacen más que dificultar la tramitación.

Como ejemplo anónimo del sinsentido burocrático podría mencionar, entre otros muchos similares, aquel que para poder pagar la reparación de las goteras de la cubierta de su casa, necesita un préstamo, previa división horizontal de su inmueble – por si las moscas – en dos inmuebles diferentes. A partir de aquí se multiplican exponencialmente las tramitaciones. Los diversos estamentos públicos van requiriendo documentación a cada paso, con nula coordinación entre ellos y, en algunos casos, con desconocimiento del procedimiento a seguir por encontrarse dentro del propio laberinto normativo. El edificio lleva más de cincuenta años escriturado y en uso, pero eso no cuenta. Y poco a poco, va pasando el tiempo que marcan los lentos procesos administrativos volviendo a estar aquí la época de lluvias y en consecuencia las goteras a la vivienda.

Los casos así se suceden uno tras otro. En la mayoría, la labor de análisis e investigación previa, solo para poder dar una fiabilidad al posible nuevo cliente, requiere más tiempo que el propio documento en sí. Y claro, ¿qué pasa si una vez realizadas las pesquisas técnicas, consultado el archivo municipal y releído e interpretado el PGOU, finalmente no es factible el proyecto planteado?

Difícil, muy difícil se están poniendo las cosas. Últimamente he leído un par de artículos bajo similar enunciado: “La Arquitectura, obligada a reinventarse”, y en eso estamos. Actualmente parecemos más escribanos, rellenando solicitudes e instancias, que técnicos superiores. Pero no es ese el problema, ni mucho menos, lo duro es que ni así conseguimos mantenernos y ya son escalofriantes las estadísticas de nuestra profesión. Me refiero a la mía, la que me enamoró en su día como una manera de ver la vida, de contribuir en la construcción de la sociedad; pero no les va mejor a los ingenieros, abogados, administradores de fincas…

“Marbella va a salir antes que los demás”. Esta letanía, justificada por el parón vivido en el municipio tras los archiconocidos escándalos políticos y urbanísticos, es nuestro bote salvavidas al que nos asimos en estos momentos. Algo de cierto debe haber, ya que el atractivo de la ciudad sigue intacto e incluso reforzado por la legalidad actual.

En cualquier caso, queridos lectores, confiemos en los ciclos de la vida y de alguna manera saldremos de estas. Mientras tanto, estamos ahí, detrás de esas placas que lucen en los portales de los edificios de oficinas. Gracias.

Arturo Reque Mata
Arquitecto

9 de noviembre de 2010

CÁRITAS COMO UNICA ESPERANZA

Reconozco que oír la palabra “crisis” repetida hasta la náusea, en boca de cualquier persona con la que tratemos, no sólo es desagradable sino que puede llegar a provocarnos un conato depresivo, puesto que, de alguna manera todos estamos inmersos en ella. Pero negarla, (como en su día hicieron torpes mandatarios) nos convertiría en imbéciles de alto calibre, cosa que tampoco resulta demasiado deseable.

Dentro de mis escasísimos conocimientos económicos, mi obsesiva afición analítica me ha llevado a pequeñas observaciones que voy a ver si soy capaz de hacer llegar al lector. Creo que fue sobre los años sesenta –si no me equivoco- cuando comenzó a propagarse el conocido slogan que como mensaje virtual los estados occidentales iban haciendo llegar a sus ciudadanos. Se llamaba “Estado de Bienestar” y con estas palabras querían decir que con sus respectivas políticas estaban consiguiendo una especie de felicidad a pie de suelo, consistente en la obtención de cualquier tipo de deseo de orden material que estos tuvieran. No es de extrañar que, en el caso de Europa, este mensaje tuviese gran repercusión, debido especialmente a las penurias que los años de postguerra, tanto alemana como española, trajeron consigo.

Dicho Estado de Bienestar, y puesto que el hombre es hedonista de por sí, nos fue llevando paulatinamente a lo que habría de llamarse Sociedad de Consumo, o sea, a la creencia de que el placer, o la felicidad, como quiera que cada cual le llame, consistía en la posibilidad de obtener cuantas más cosas deseáramos, puesto que ya se encargaban ellos mismos de incitarnos a desearlas. Todos, sin excepción nos subimos al carro del momento, constructores y promotores en especial, ya que el ladrillo parecía ser el núcleo alrededor del cual giraba sin cesar el dinero y la economía burbujeante. Sin que una sola voz dijese lo contrario. O sin querer oírla nadie en el caso de que la hubiere. Urbanizaciones devorando casi laderas de montañas, segundas viviendas para fines de semanas, playas arrasadas, pueblos convertidos en colmenas…todo estaba permitido por los gobernantes silenciosos cuya codicia era similar a la nuestra, aunque ellos tuviesen más posibilidades de desarrollarla.

Llegamos por tanto al capitalismo salvaje como método económico, al “yo llegué primero”, a las sociedades en el extranjero, especulación feroz y sin límites, paraísos fiscales y demás artilugios con los que el dinero, blanco o negro, pero más este último, conseguía comprar desde un yate con grifos de oro, hasta -como en el “Fausto” de Goethe- almas, espíritus y conciencias a las que les resultaba bastante divertido el mito de Mefistófeles.

La clase trabajadora, mientras tanto, observaba con expectación lo que pasaba ante sus ojos, procurando, claro está, sacar algo en provecho, aunque en ocasiones fuesen sólo migajas. Pero sonreía a su vez porque comía en abundancia, conducía su propio coche y hasta los Bancos le concedían hipotecas como si fuesen regalos de cumpleaños.

La felicidad estaba instaurada y el planeta en general o particularmente cualquier pueblo o aldea, consumía sin cesar día y noche mediante un dinero que algunos derrocharon sin tregua pensando que era inacabable. Pero lo era y el cuento no tuvo ni tiene un final feliz.

Porque cuando la vaca prolífica acabó por cerrar definitivamente sus ubres, la fuente a cesar de manar, el ladrillo a ser simplemente un ladrillo, y los Bancos a tambalearse, el hermoso palacio devolvió a Cenicienta su escoba y sus ajados zapatos de chica de servicio. Entonces los políticos enmudecieron, las empresas se vinieron abajo, los ricos tuvieron miedo y los que no lo eran ni lo son…se transformaron en pobres de solemnidad. Tan pobres algunos que no pueden siquiera dar de comer a sus familias, pagar la luz o el alquiler de su vivienda. El Estado de Bienestar se transformó en estado de emergencia, y para algunos en estado de hambre. Hambre de la antigua, de aquella que habíamos olvidado, que creíamos no repetir nunca.

El día en que el prelado Lorenz Werthmann en 1897 fundó en la ciudad alemana de Colonia la organización que llamó CÄRITAS no imaginó que siglo y medio más tarde ella iba a ser la única solución para hombres y mujeres que, como entonces, no tenían para subsistir más que el plato caliente que Cáritas en cada ciudad le proporcionaría.

Están desbordados, dicen quienes trabajan en ella. No pueden cubrir el alto número de necesitados que acuden en busca de alimentos, ropa, y –sin esperanzas- cualquier tipo de trabajo. Sólo pueden mitigar lo indispensable: el hambre, que, como plaga se está instalando en lugares donde antes corrió la abundancia y el derroche.

Quizás lo único que podamos hacer es examinar cómo y por qué hemos llegado a esta situación. Es posible que tal examen cambie por completo el sentido que hasta ahora veníamos dando a nuestra existencia.

Ana María Mata
Historiadora y novelista

4 de noviembre de 2010

LUCES DE OTOÑO

(Foto tomada con un móvil)
La foto que acompaña estas breves palabras fue tomada en el Polideportivo Paco Cantos de Marbella el pasado 29 de octubre. 
Viéndola se me activan los sentidos. Puedo escuchar de fondo el griterío de los niños en los columpios, el golpe de raqueta de quienes están practicando en la pista de al lado. Puedo oler el café de las mesas del bar, repletas de progenitores a la espera de que sus retoños se desfoguen. Puedo sentir la brisa que provoca el movimiento de esas nubes rosáceas y casi también, el sabor salado del mar adormecido.
Dejémonos llevar por los sentidos. Es tiempo para ello.

Arturo Reque Mata

31 de octubre de 2010

LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES

(Artículo publicado en el diario Marbella Express)

El tiempo envejece muy deprisa, escribe el genial Antonio Tabucchi, en uno de sus últimos cuentos publicados. Me ha venido la frase a la cabeza al recordar que este año, y en este mes de octubre se cumplen cien años de la creación de aquél símbolo pedagógico y creativo por excelencia que fue la llamada Residencia de Estudiantes. El 1 de octubre de 1910, un joven malagueño del que por desgracia se ha hablado muy poco, y que murió en el exilio y el olvido en Ginebra, Alberto Jiménez Fraud , la puso en marcha como heredera de la cultura y métodos de la Institución Libre de Enseñanza, de Giner de los Ríos, a quien el malagueño admiraba profundamente.

Instalada en un cerro que subía hasta los altos del hipódromo, Jiménez Fraud quiso que un hombre preclaro subiese al cerro para consagrar el lugar. Sería Juan Ramón Jiménez el elegido para ello, y quién bautizaría para siempre el lugar como “la colina de los chopos”. Sentado bajo uno de ellos, Unamuno –cuentan- acostumbraba a hacer pajaritas de papel que luego regalaba a muchas de las estudiantes norteamericanas que admiraron sus dotes para el arte de la papiroflexia; las acompañaba con una nota donde se leía : “Made in Spain”.

Es verdad que el nombre de la Residencia de Estudiantes ha quedado en la mente de las generaciones posteriores más que nada por algunos de los que fueron residentes en ella, y de forma especial, por Dalí, Buñuel y Federico García Lorca. Los tres genios de nuestra cultura la habitaron entre los años 1920 al 27, ciertamente los más juveniles y llenos de ocurrencias que personajes como la trinidad citada impulsaban con sus formas y estilos determinantes. Pero junto a ellos es de justicia añadir dos factores de primerísima importancia : El primero, el carácter propio de la misma, su idiosincracia particular que estaba formada por el espíritu ya nombrado de La Institución Libre de Giner de los Ríos, al que se unió el Ministerio de Instrucción Pública, presidido por Ramón y Cajal. Junto a Jiménez Fraud, consiguieron que la Residencia fuese como un “laboratorio” de un país que pretendía ser laico, tolerante e instruido.

El segundo factor consiste en que junto a los nombrados Lorca, Buñuel o Dalí, estuvieron en ella no sólo sus contemporáneos Emilio Prados, Pepín Bello y el pintor Moreno Villa, sino más tarde Rafael Alberti y Gabriel Celaya, así como Vicente Alexaindre y Severo Ochoa.

Moreno Villa escribe en sus memorias que Federico “parecía al principio un niño abandonado o separado por vez primera de sus padres, delgaducho y encerrado en sí mismo, muy diferente a Dalí, siempre histrión, y todavía más a Buñuel, mocetón atlético y gran loco”. El poeta granadino, si es verdad lo escrito por Moreno Villa, entraría allí siendo un genio inseguro de veinte años y salió con “El Romancero Gitano” y “Mariana Pineda” en el bolsillo. Lo cierto es que la Residencia los unió en momentos difíciles pero enormemente creativos para los tres, cuyas historias, transformadas casi en leyenda habrían de discurrir por tiempos posteriores repletas de anécdotas donde la verdad y lo inventado irían en paralelo.

La Residencia también sería el foro en el que Marie Curie disertaría sobre la radiactividad, Albert Einstein sobre su teoría de la relatividad, Keynes sobre la futura situación económica , Paul Valéry y Chesterton en literatura y Stravinsky como músico.

Le Corbusier que la visitó en 1928 alabó su espíritu de iniciativa y de libertad, además de su maravillosa situación de la que dijo que era “como una acrópolis sembrada de chopos.”

Fue mucho más que el primer Colegio Mayor de Madrid, ya que en sus instalaciones se jugó el primer partido de tenis de la historia de España, Juan Negrín ( el futuro jefe de la II República) dirigió el laboratorio de Fisiología, y su sello editorial publicó el primer libro de Ortega y Gasset, “Meditaciones del Quijote”.

Inspirada en los “collages” británicos, no quiso Jiménez Fraud que tuviese como ellos, un sello únicamente elitista, y para ello en su decreto de creación estableció un sistema de becas para alumnos pobres de méritos relevantes. No quería –dijo- “educar señoritos, sino ciudadanos libres”.

Aunque desapareció en julio de 1936, y tras años de desagradables vicisitudes, ahora vive un renacer del espíritu que la originó y su lema, sigue fiel al malogrado malagueño que la impulsó : libertad y razón. La Colina de los Chopos de J. Ramón Jiménez , la ya mítica Residencia de Estudiantes celebra su centenario entre loas y aplausos por lo mucho que para la cultura española representó.

Ana María Mata
Historiadora y novelista


25 de octubre de 2010

VARGAS LLOSA, EL MEJOR ACIERTO DE LA ACADEMIA SUECA

(Artículo publicado en el diario Marbella Express)

Allá por los años cuarenta un niño con pantalones cortos, cabellos sujetos por fijador y grandes ojos negros caminaba por la calle Ladislao Cabrera, en la ciudad de Cochabamba, (Bolivia) con la cartera a la espalda y una sonrisa grande paralela a su contento por abandonar al maestro de La Salle , el cura que le reñía si no le salían bien los problemas de Matemáticas. Era guapo, alegre, inocente y feliz. Especialmente si al llegar a su casa la abuela Carmen y la Mamaé le tenían preparado su postre preferido :la sopaipilias. Se llamaba Mario y aunque era huérfano de padre a su alrededor giraba una gran familia de tíos, el abuelo Pedro y la prima Wanda, cuyo nacimiento espió desde unos de los árboles del patio, sin llegar a enterarse de nada hasta mucho tiempo después, cuando vivía en Piura y unos amigos le dijeron con todo tipo de detalles como venían los niños al mundo y como lo fabricaban sus papás.

Fue allí en esa tierra andina donde comenzaría a fraguarse el extraordinario mundo imaginario de quien luego sería uno de los mejores escritores en lengua castellana. Lo ha sido desde su primera novela “La Ciudad y los Perros”, sin dejar de serlo en las muchas que iban sucediéndose, a pesar de que los estirados jueces de la Academia Sueca hayan necesitado tanto tiempo para reconocerle su genial maestría literaria.

Cuando en la tarde del jueves la noticia de que el Premio Nobel de Literatura se había otorgado a Mario Vargas Llosa, un grito unánime de satisfacción dejaba paso a otro más apagado con el que sus innumerables lectores decían : ¡Por fin! Queriendo decir que tras años de cavilaciones, más políticas que literarias, los implacables gestores del premio habían sucumbido a la verdad desnuda. El escritor peruano-español formaría desde ese momento en las filas donde mucho tiempo antes había debido estar.

Necesitaría un largo espacio para describir cuanto conozco del escritor galardonado. Me arreglaré con pinceladas sobre quien ha sido uno de mis escritores favoritos, por no decir el mayor, a partir de la lectura de“La Ciudad y los Perros”, esa magistral exposición de una autoridad mal entendida sufrida por niños a los que se tratan casi como animales. La genialidad del erotismo de Vargas Llosa lo descubría con Don Anselmo, uno de los principales protagonistas de “La Casa Verde”, fundador de la misma como prostíbulo, y de igual manera en “Pantaleón y las Visitadoras”, donde con dosis de humor cuenta la urgencia de sexo para los soldados de la Amazonia. O en Fonchito, provocando y llevando a la excitación a su madrastra bajo su apariencia angelical. Más tarde el mismo trío aparecería en “Los Cuadernos de Don Rigoberto”, con idéntica intención erótica-sensual.

La extensa lista de títulos del flamante Nobel que incluye libros tan dispares como el muy reverenciado “Conversaciones en la Catedral”, “Los Cachorros” y “La Fiesta del Chivo”, amén de geniales ensayos como los dedicados a sus admirados Flaubert y Onetti, entre otros, no es, o así me lo parece, sino el resultado de una vocación exhaustiva por la escritura que le lleva a ser considerado el más disciplinado de los de su generación y de los actuales. Famosas son sus anécdotas que incluyen la célebre frase dicha a cuantos estuvieran con él a una hora concreta :”Lo siento, pero tengo que marcharme a escribir. Póngase cómodo si quiere” ( repetida hasta a una bella joven en sus primeros años, a la que hizo salir desnuda del cuarto).

Tanto como su simpatía y sencillez alabamos hoy al hombre que hizo de España su segunda casa desde el día, feliz, en que en 1960 conociera a Carlos Barral y el editor se entusiasmara con su obra hasta el punto de editarla de inmediato cuando todavía en los corrillos literarios barceloneses –junto a García Márquez, Donoso, Benet, Echenique y Cortázar- los creadores e impulsores junto a Carmen Barcell del llamado “boom latinoamericano”, se le conocía sencillamente como “Varguitas”.

Defensor a ultranza del liberalismo político, no han sido sus opiniones sinceras las que más reconocimiento le hayan otorgado. Catalogado en alguna ocasión como “de derechas”, por su separación del Catrismo al que inicialmente apoyó, del Comunismo tan en boga entre los intelectuales de los sesenta, sus ideas, si son leídas con atención y neutralidad, muestran la verdadera cara de un escritor que no se casa, ni teme a nada ni a nadie.

Habitual visitante de Marbella, donde ha pronunciado encantadoras charlas a la vez que, según sus palabras “ponía mi cuerpo en forma” en la Buchinger, no podemos negar que su asombrosa inteligencia la utilizó incluso para la elección de este lugar, al que no abandonó ni en sus peores tiempos, cuando otros, menos importantes que él, lo hicieron.

Es cierto que desde el pasado jueves su vida no será como antes. Pero sí sus libros, y el gozo inmenso de sumergirse en ellos.

Me adhiero de corazón a todos los que dicen que el premio de la Academia Sueca debe interpretarse al revés: Ha sido el Nobel el que ha ganado con él. Enhorabuena, Maestro.

Ana María Mata
Historiadora y novelista

20 de octubre de 2010

ANTENA 3. REQUE+GALLEGO ARQUITECTOS. MARBELLA

19 de octubre de 2010. El programa 3D de Antena 3 emitió un reportaje de la vivienda de Arturo Reque y Rosario Gallego, diseñada por ellos mismos.


REQUE+GALLEGO ARQUITECTOS


8 de octubre de 2010

ADIOS A MELVIN VILLARROEL, EL GENIAL ARQUITECTO

(Artículo publicado en El País el 10 de octubre de 2010)
Hay ocasiones en las que escribir un artículo puede resultar tremendamente doloroso, tanto que lo mejor hubiese sido no tener que hacerlo nunca. Pero junto al dolor nace una necesidad de desahogo, unida a otra que es la de expandir el recuerdo de la persona que nos duele profundamente, más allá de la pequeña víscera que es nuestro corazón.

Esa es mi intención prioritaria apenas unas horas después de conocer por su familia el fallecimiento en Houston de Melvin Villarroel. Y dedicarle estas líneas apresuradas de homenaje a quien, además de arquitecto genial, de artista de la naturaleza y el paisaje, de gran humanista, melómano y creador entusiasta, era parte de mi vida familiar como padrino que fue, recién llegado, de mi último hijo.

Se ha ido un hombre a quien por su propia genialidad era y es muy difícil definir. Un lápiz, un papel, una voz y una música. La Arquitectura, el piano, la inteligente dialéctica y su pausadísima voz con restos andinos, han de ser como cuatro bellas columnas que mantendrán inalterable en mi recuerdo la figura de Melvin. Más para todo aquél que no haya tenido la fortuna de conocerle tan de cerca, quiero hacerle llegar la fertilidad de una vida dedicada a dos pasiones unidas en perfecta simbiosis como eran para él el diseño arquitectónico y el Arte.

El que ha sido el arquitecto más premiado de la Costa del Sol, había nacido en La Paz, capital de Bolivia y licenciado en Arquitectura , Física y Matemáticas por la Universidad de Santiago de Chile. Llegado a Marbella en 1973 , traía ya un equipaje de prestigio cuando realizó la que sería una de sus primeras obras, el Hotel Puente Romano. Lo que habría de ser la esencia de su trabajo estaba ya en esta obra, que dio a conocer por toda la Costa su especialísimo perfil arquitectónico. Una “trinidad” bellísima que formaban la Arquitectura, la Naturaleza y el Hombre. Con estos parámetros como paradigma principal inicia Villarroel lo que el mismo definiría como “Arquitectura del Vacío”, técnica y arte a la que dedicó además de sus obras, interesantes ensayos para explicarla como teoría. Profana en la materia, recuerdo a la perfección sus intentos de hacerme ver en que consistía realmente lo que en principio me resultaba un extraño galimatías. Melvin deseaba que su arquitectura fuese el resultado de la relación estrechísima entre los volúmenes construidos y el vacío que entre ellos debía existir siempre. Como una necesidad imperiosa de que el cemento no ahogase a la naturaleza que le rodeaba, naturaleza que en forma vegetal predomina en sus obras formando parte de las mismas, virtuosísimo paisajista de jardines en los cuales cada flor y cada árbol parecen tener su protagonismo personal.

Grandes proyectos rubrican lo anterior, realizaciones que aumentaban, cada una de ellas, su prestigio como arquitecto diferenciado: Alhambra del Mar, Alcazaba Beach, Marina del Este en la costa granadina, remodelación del Marbella Club, Gran Hotel Abama, Fair Lakes, Mansion Club… un largo etcétera al que hay unir su premiado proyecto de urbanización en Shanghai, que le abrió las puertas del continente asiático.

No quería, no quiso nunca retirarse de lo que jamás consideró sólo como trabajo, sino como pasión, divertimento, hobby, y hasta –me atrevo a definir- como una forma particular de entender la vida. La Belleza (con mayúsculas) objetivo total de su existencia terrena. Vivía para ella, sin que ello fuese obstáculo para obtener por su mediación beneficios materiales con los que seguir apresándola. A través de la música, del cine, de los libros, todo aquello que añadía a su lápiz una espiritualidad a caballo entre panteísmo y placer.

Siempre trabajaba con música. Tal vez en su interior cada uno de sus dibujos llevase un doble nominativo : Mozart, Schubert, Paganini, Mahler o Beethoven. Melodías que tocaba como perfecto anfitrión cuando nos reuníamos en su casa. Interminables charlas en las que Schopenhauer se mezclaba con Falla o Albeniz, para terminar posiblemente en Le Courbusier o El Bahaus.

Pensé tantas veces que hubiese sido el perfecto hombre del Renacimiento, que hoy en lo que es una dolorosa despedida, afirmo que lo fue y vivíamos engañados con su cronología.

Adios, Melvin, admirado arquitecto y compadre. Sé que nunca te irás del todo porque demasiada belleza lleva escrita tu nombre.

Ana María Mata
Historiadora y novelista

2 de octubre de 2010

EL LIBRERO GRUÑON

(Artículo publicado en el diario Marbella Express el 1 de octubre de 2010)

Ahora que septiembre nos envuelve entre sol y aguaceros en un dulce tufillo a estrenada mochila infantil, a madera de lápiz puntiagudo y grandes gomas de borrar, a pulcras libretas de cuadritos o rayas, a tizas de colores y sobretodo a libros. Libros grandes y pequeños, forrados –es posible- con el mismo papel azul cobalto con que lo hicieron madres preocupadas por su integridad, y que hoy tal vez sigan haciendo abuelas entregadas a unos nietos que cuidan y que seguramente aman demasiado.

Libros también para adultos que esperan el otoño porque saben que con él aparecen las nuevas ediciones, las tramas que sus escritores preferidos han ido urdiendo con la intención de seguir manteniendo con ellos la complicidad o la intriga. Maravillosas líneas de tinta con las que endulzamos y hacemos más ligeras nuestra pequeñez cotidiana.

Hablando de ellos, no puedo evitar traer a mi recuerdo a un hombre que los amaba por encima de casi todas las cosas del mundo. A quien quiero con este pequeño artículo rendir el homenaje que la vida, no demasiado larga para él, impidió. Un hombre pequeño de estatura (por la que evitó el servicio militar) hijo único, huérfano muy temprano y rodeado de mujeres que lo mimaron en exceso pero a las que en plena adolescencia se obligó a mantener. Un estanco viejo y destartalado en cuyo mostrador empezó a imaginar cómo podría alternar la picadura de tabaco con las ensoñaciones de su mente, siempre en ebullición a pesar de la pobreza. Y unos tebeos que aparecen casi por encanto junto a novelillas mal encuadernadas que decidió alquilar por unos céntimos. “Flecha y Pelayo” junto a “El Coyote”. Corín Tellado frente a Marcial Lafuente Estefanía. Una madre extrañada del ajetreo que empieza a formarse bajo las paredes desconchadas de su estanco de viuda. El hijo que decide emprender la arriesgada aventura del cambio. De la calle Peral al centro del pueblo. Además de tabacos y sellos, tebeos y cromos, papelería y un intento de mini-librería.

Lápices, cartas, sacapuntas y carpetas de cartón. La novedad de la estilográfica, el bloc grande y pequeño, lápices de colores Alpino, papel para envolver, maletines para la escuela en cartón y madera…todo ello como base y justificante de lo que era su amor verdadero: Libros que colocar en temblorosas estanterías cuyos lomos y portadas podría mirar cuantas veces quisiera, libros que albergasen en su interior vidas múltiples y distintas a su presente tan precario. Después vino el periódico. El primero que se leería en Marbella en aquellos años todavía bélicos, 1937, la ciudad ya tomada por las fuerzas nacionales, con los gritos esperanzadores de victoria en las páginas de ARRIBA, y más tarde LA VANGUARDIA al lado del ABC. Periódicos para los que necesitó un aval monetario que amigos muy seguros de su integridad no dudaron en prestarle. Juan Moré, el hombre de la gasolinera que apostó por él y por la información escrita.

En plena postguerra el hombre pequeño, atildado de formas, hablador empedernido, autodidacta esforzado y culto, el mejor calígrafo de una ciudad cuyos habitantes lo requerían de continuo para que les ejerciera de “escribiente”, se empeñó en traer otros libros que no fuesen “del Oeste o de amores tontorrones”. A sabiendas de que lo importante para todo el mundo eran los bonos de las cartillas de racionamiento, el pan, aunque fuese negro, los boniatos y la leche de cabra. Tal vez por eso precisamente necesitaran evadirse de las dificultades con las aventuras de Julio Verne o verse reflejados en las angustiosas páginas de Charles Dickens. Porque los libros empezaron a ser alquilados y después vendidos, hasta que logró traer los primeros títulos de la colección Austral, su gran orgullo de librero, que pudiesen conocer a Valle Inclan, Cervantes, Azorín y Unamuno. Con tres vendidos al año decía conformarse. No era, no fue nunca un buen comerciante. Olvidaba las devoluciones y debía pagar por los invendidos. Todo lo nuevo le emocionaba, las biografías eran su placer, y las primeras revistas en color (La Actualidad Española, Primer Plano, Garbo o Blanco y Negro) sus juguetes de adulto.

“Pequeño pero matón”, decía el refrán que solíamos recordarle a menudo. Nunca estuvo contento del todo con lo hecho o lo que le hacían. Sus enfados eran tan famosos como los libros que iba consiguiendo traer. Subido al descansillo de la escalera, cual atalaya invencible, dominaba desde allí al que entraba y al que salía, y especialmente a quienes estropeaban con indiferencia el perfectísimo orden que imponía a periódicos, revistas, y demás objetos. Sus facturas eran famosas por la elegancia del diseño que, conseguía con una letra inglesa tan bella que parecían manuscritos reales. Las devoluciones de prensa emulaban a paquetes navideños a los que sólo les faltaba el espumillón. La estética le deslumbraba hasta hacerle olvidar su condición de vendedor. Por fortuna, los niños se acostumbraron a sus regañinas y a los adultos, incluidos los extranjeros que vendrían después, creo que les llegó a hacer gracia el hombre que les sermoneaba nerviosamente como un predicador fanatizado.

Demasiado gruñón, nervioso y exigente. Pero un excelente librero, mejor lector que comerciante. Amaba la tinta y el papel con pasión desmedida. Sólo le importaba, según pasaban los años, los libros que dejaría sin leer, solía decir cuando no estaba enfadado.

Hace ahora casi cuarenta años de su muerte. Aprendí casi todo de él. Por eso, les pido perdón por la emoción contenida. Muchos lo habrán adivinado. Se llamaba Andrés, pero era conocido familiar y cariñosamente por “Matita”. Era mi padre. Un librero singular.

Ana María Mata
Historiadora y novelista.

29 de septiembre de 2010

UTILIZA LA BICI SIEMPRE QUE PUEDAS

Como sabéis la mayoría de vosotros el pasado sábado celebramos una salida más de la Masa Crítica por el uso seguro de la bici en Marbella. En esta ocasión, tras realizar un intenso trabajo de concienciación e invitación a todos los ciudadanos de Marbella y grupos políticos, logramos una gran cantidad de participantes, sumándose entre ellos algunos representantes del PSOE. Así mismo tuvimos una mayor repercusión mediática lo cual se ha reflejado en diversas noticias en los medios locales.

Os enlazo la información que mostró M95 en su informativo del lunes. Como aclaración deciros que, por error de los medios, yo no soy presidente de Masa Crítica dado que este grupo no tiene personalidad jurídica alguna y funciona únicamente bajo comunicados vía redes sociales.

Saludos para todos y utilizad la bici siempre que podáis.

Arturo Reque Mata
Arquitecto

26 de septiembre de 2010

AUSENCIAS INJUSTIFICADAS Y MOLESTAS

Imagina una que el protocolo de los mandatarios y poderosos debe ser de las muchas cosas complejas que el ser importante a ciertos niveles conlleva. La agenda de reyes, jefes de estado, ministros y similares estará tan repleta que a más de uno de ellos les dolerá la cabeza al levantarse sólo con pararse a mirarla. Es una de las servidumbres que acarrea el, por otra parte tan deseado, poder, unido a otros detalles, como por ejemplo el que a la bella Princesa de Asturias le duela la planta del pie justo en la noche que ha de ponerse uno de sus modernísimos y aparatosos zapatos de tacón. Por no hablar de intimidades que rozan lo escatológico, pero que no por llevar diadema de brillantes pueden ignorar sí como así.

Creo que estaremos de acuerdo en que el poder por muy erótico que les resulte a los que lo ejercen lleva implícito una serie de obligaciones a las que ese mismo protocolo les fuerza, es decir, habrá momentos de placer en las que el ego baile de contento, y otros por el contrario de aburrimiento y cansancio, o aún más, de dificultad y hasta de miedo.

Sirva lo anterior como introducción al tema de hoy, empezando por la pregunta que no dejo de hacerme hace ya bastante tiempo. ¿Quiénes son los que dirigen el citado protocolo, de los Reyes y Príncipes en primer lugar, y deciden las audiencias que tendrán, las inauguraciones que habrán de realizar y –lo que más me interesa- los lugares del país que deben visitar? La pregunta sirve igualmente para los mandatarios políticos, desde el primero hasta el último de ellos. En concreto, para el Presidente actual de la Junta de Andalucía, señor Griñán, y antes para el infumable señor Chaves.

Porque en el caso de que sean ellos mismos los que lo hagan, o al menos lo propongan, me gustaría saber la causa exacta de elegir alguno de esos lugares y no otros en un mismo espacio de tiempo; aclarando conceptos, no entiendo las visitas repetidas a ciertos sitios salvo el que en los mismos ocurran hechos de especial significancia que lo justifique. Si se fijan en los diarios y crónicas sociales, los herederos al trono han viajado a tierras asturianas oficial y privadamente un número tan alto de veces que hasta un ciudadano del Artico Polar se daría cuente de la querencia personal que les lleva hasta allí. Conste que nada tengo en contra de Asturias, uno de los lugares más hermosos de España y al que me unen lazos muy fuertes.

Igual podría decir de algún otro al que todavía seria menos entendible las continuadas visitas de reyes y príncipes, salvo explicaciones casi secretas que no vienen al caso. España es por variada y extensa un país que lo tiene todo, bosque, playas, montañas y mesetas, pero es necesario destacar que por encima de eso debe ser considerada como lugar común para quienes lo rigen sin que algunos detalles por parte de estos resulten discriminatorios y francamente molestos para pueblos y ciudades.

No recuerdo ya los años que han pasado desde que el rey Juan Carlos y su consorte hicieran una visita oficial a Marbella (si es que la han hecho alguna vez) pero si, las muchas que hicieron siendo Principes de España, mientras gobernaba el general Franco. Supongo, que si nos visitaban, no debía resultarles desagradable u hostil nuestra ciudad, en la que se fotografiaban en posturas variadas con el insigne Don Rodrigo, por entonces casi o más afamado que ellos. Posiblemente la existencia del General fuese uno de los motivos de tantas visitas, debida cuenta de la empatía que entre el palacio del Pardo y la sacristía marbellí tenía lugar por esos tiempos. Parece que la corona debió hacerles cambiar de gustos u opinión, ya que su ausencia resulta ya tan prolongada.

Por favor, la excusa generalizada de que todo se debe a la presencia como alcalde durante un tiempo del señor Gil –al que Dios tenga afortunadamente en su gloria- no es válida puesto que antes y después de él siguen sin posar sus reales pies en nuestra tierra. Algunos pensamos que debido a esos tristes años y como compensación a una normalidad democrática por fin alcanzada, sería necesaria la presencia real para que en exterior del país se considerasen nuestros logros. No hace falta que abandonen el palacio de Marivent. Una visita oficial, televisada y en color sería suficiente. De paso, podrían aconsejar a los Príncipes de Asturias que se dejasen caer en cualquier momento, y si me apuran la inauguración del nuevo Hospital de San Juan de Dios, emblemático lugar de nuestra historia, sería la ocasión perfecta.

En cuanto al señor Griñan, el espacio de este artículo se me ha agotado sin decir con todas las letras que otro gallo cantaría si el Ayuntamiento tuviese un color distinto. Pero que si piensa arrivar por estos lares cuando las elecciones estén en su apogeo, se puede llevar el abucheo del año unido a la indiferencia de muchos que no entienden como el Presidente de los andaluces todavía no ha visitado el lugar más turístico y que más relevancia tiene –perdonen el golpe de chauvinismo- de su Autonomía.

Ana María Mata
Historiadora y novelista

23 de septiembre de 2010

ACCESIBILIDAD SOCIAL

Las ciudades deben estar en continua regeneración y adaptación a las demandas de la sociedad. Está claro que el vehículo privado motorizado está en decadencia en cuanto a sostenibilidad -aunque se siga considerando un motor de la economía- y consecuentemente, la tendencia generalizada va por la peatonalización, los medios de locomoción no contaminantes (la bicicleta) y el transporte público.

En Marbella, tenemos los propios ejemplos de adaptación de la ciudad. En las últimas décadas se ha ido peatonalizando el casco antiguo -antes se podía llegar en coche hasta la misma Plaza de los Naranjos- o la peatonalización -con una vía mixta para paso para vehículos autorizados- de una parte del paso marítimo comprendida entre el Skol y Marbell Center. Y así otras tantas. Es evidente que cualquier cambio, a priori, parece inviable, se presenta como caótico y problemático. Pero la historia nos ha demostrado que el ser humano se adapta inmediatamente a esos cambios y los hace parte de su vida en cuestión de semanas.

Por lo tanto no veamos como utópico o imposible el carril bici en Marbella. Solo hace falta que se estudie correctamente la demanda de los ciudadanos y no se realice desde la distancia, con soluciones tipo que no responden a la idiosincrasia del lugar.

 Desde estas líneas aporto unas sugerencias personales al buzón de las “ideas ciudadanas”:

- Fomento del uso de la bicicleta: Actos de promoción, día del pedal, fin de semana en familia con la bici por el centro, circuito urbano infantil para educación vial, etc. Predicar con el ejemplo...

- Actuaciones inmediatas para los usuarios actuales: Recuperación de la vía verde del Paseo Marítimo (delimitación de un área para circulación de bicicletas), aparcabicis estratégicamente repartidos por la ciudad (colegios, centros deportivos, áreas libres, zonas culturales, etc). Aprovechar las áreas libres existentes (Arroyo de la Represa) y las obras de transformación de travesías existentes (A-355).

- Redacción un plan de bicicarriles que complete y ejecute lo establecido en el PGOU (Contando desde la fase inicial con la participación ciudadana).

No se debería dejar pasar la ocasión actual donde los ritmos de vida están más cerca de la bici que del coche, donde la sostenibilidad y la concienciación ecológica de la sociedad están latentes en cada acontecimiento. Tenemos la oportunidad de dejarles algo positivo a nuestros hijos para que no caigan en el ritmo frenético marcado por la globalización. Ahora podemos hablar con alguien de China o Australia sin límites técnicos, pero nos olvidamos del que tenemos al lado. Debemos recuperar las distancias cortas. Accesibilidad social.

Arturo Reque Mata
Arquitecto

SÁBADO 25 DE SEPTIEMBRE.  11:00
SALIDA POR EL CARRIL BICI EN MARBELLA
TERRAZA SUPERIOR DE PLAZA DEL MAR.

19 de septiembre de 2010

EN EL PAIS VECINO

Resulta curioso como, en el amplio concepto que abarca la palabra “moda”, puede entrar desde lo más aceptado por el curso de los tiempos, que es el vestuario o la decoración, hasta el nombre de un autor literario o su última obra, para llegar incluso a determinarnos los lugares que debemos visitar. No sólo eso, sino que, ahondando en ello, de unos años para acá, nadie es nada, desde el punto de vista viajero ni logra el título de turista experimentado si no ha hecho al menos uno o dos cruceros internacionales en uno de los gigantescos y apabullantes barcos que numerosas compañías nos ofrecen a diario.

Aceptando desde el principio que esta opinión, totalmente personal, no sólo no va a ser compartida por muchos, (más bien pueden llegara a considerarme retrógrada o pedante) intentaré explicar mi desapego hacia el barco-hotel majestuoso de cuyas maravillas ya se encargan los operadores turísticos y folletos en propagar.

Viajar es en esencia, trasladarse de un lugar a otro. Nada que objetar en que bajo ese punto da igual el hacerlo en diligencia, como nuestros mayores recuerdan, ferrocarril, carretera o barco. Se trata de hacer un pequeño análisis de por qué y para qué viajamos y ello incluye el llamado viaje de placer, o sea, el viaje que hacemos para disfrutar de lo que cada cual entienda por eso. Lo digo, porque hay –al parecer- quienes encuentran agrado en los viajes de negocios en los cuales como aves migratorias vuelan de un sitio a otro en el menor tiempo posible, sin recordar después ni el nombre de muchos de los lugares donde posaron sus pies por breve tiempo. Hay por cierto una película reciente del bello G. Clooney que viene al pelo sobre el tema.

Quien escribe, sujeta durante mucho tiempo a servidumbres vulgares tales como un buen hotel, comida aceptable, temperaturas no extremas o cualquier otro tipo de comodidades, ha llegado a una edad sin número en la que, sin abominar de ellas del todo cree haber aprendido algo más sustancial y primario : el placer buscado en el hecho de viajar, consiste, especialmente en el conocimiento. Conocimiento en vivo y directo, que diríamos, y que va desde los tan afamados monumentos a la aparente sencillez de una calle en un barrio pobre o marginal. Es más, por encima incluso de las calles, plazas jardines o iglesias, puede resultar conmovedor la tristeza de unos ojos de anciano descansando en su banco habitual, la alegría del joven que besa apasionado a su pareja en el interior del funicular, la mujer que bocea pescado en una esquina del puerto o la vestimenta inapropiada de un transeúnte cualquiera. Hombres como nosotros pero diferentes en algo, el lenguaje, las expresiones corporales, costumbres…en definitiva, en aquello que el entorno le ha marcado, dejándole la impronta de la latitud en la que habita.

Y para ese tipo de conocimiento, perdonen, pero el crucero nos proporciona escaso tiempo, a no ser que gustemos de observar como suben y bajan, comen exageradamente, bailan y beben los propios compañeros del barco, lugar donde se realiza en verdad el viaje, acunados por las olas y con el Titanic presente en algunos agoreros.

Me parece que hay pocos cruceros que tengan a Oporto, en el vecino Portugal, como lugar de visita larga en sus folletos. Y es por eso que, después de una larga-corta semana allí, reivindico de corazón una buena excursión a esa capital del país vecino, cerca y lejos a la vez de nuestros itinerarios viajeros. Oporto proporciona tantas cosas al conocimiento y al placer que nadie puede abandonarla sin sentir un poco de “saudade”. Tal vez el Duero le regale ese tono dorado que envuelve a la ciudad y que se hace tierra en los bancales escalonados de sus cuestas, donde se produce el vino que da fama a su nombre, y la Torre de los Clérigos, cual Giralda barroca dominante sea el faro conductor para llegar a la Plaza de Batalha, a la Catedral y después bajar hacia Vila Nova de Gaia y pasear por la avenida Gustavo Eiffel. El impresionante desfile humano de la avenida peatonal de Santa Caterina puede distraer al viajero incluso de sus hermosas tiendas y cafés, donde el Majestic muestra su señorío. ¿Y qué decir de la ciudad que posee la Libreria Lello, considerada la más bella de Europa? Una joya cuya visita justifica por sí sola el viaje.

Oporto está considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Su aparente decadencia en el Casco Antiguo, conservada expresamente, se complementa con su desafiante arquitectura vanguardista. Es de verdad, una ciudad de ensueño, aunque no aparezca mucho en los cruceros. O como decíamos antes, una ciudad “de cine”. Me siento en el deber de aconsejarla como destino de viaje.

Ana María Mata
Historiadora y novelista

6 de septiembre de 2010

CON LA EDUCACION NO SE JUEGA

(Artículo publicado en el diario Marbella Express del 5 de septiembre de 2010)

Debería volver Valle-Inclán, créanme. Ojalá la reencarnación tuviese lugar con el ilustre escritor y pudiera disfrutar en vivo y en directo de aquél peculiar estilo que le concedió renombre en la literatura universal. El esperpento es hoy el dueño absoluto de la política nacional y provinciana. Tenemos políticos que sin haber leído –quizás- a Valle, ejercen su profesión como si fuesen personajes de cualquiera de sus obras y están consiguiendo que la sociedad que representan se asemeje cada vez más a la que tan magistralmente el escritor recrease en sus obras.

Pero no estamos en el 98 ni deberíamos permitir que la estupidez, por muy colosal que sea, o debido precisamente a ello, presida nuestro presente ni condicione el mañana de nuestros hijos y nietos. En la hora de las tecnologías máximas y los más rebuscados sistemas operativos, es injustificable desde todos los puntos de vista que quienes se dedican a gobernar sean ineptos o lo que es peor, piensen que lo somos aquellos a quienes gobiernan. El juego es buena cosa cuando de niños se trata, es más no sólo es bueno, sino necesario, como dicen los educadores y psicólogos. Divertido también, de ahí el interés que sienten los críos. Pero querer jugar a cierta edad y con determinados elementos, entra en lo catalogado de aberrante o vocablo que se le parezca.

Con la Educación, que es de lo que se trata. Un concepto especial donde los haya, que por desgracia en nuestro país solemos tratar con indiferencia, relegándolo incluso a los últimos puestos de interés político y social, traduciéndose luego como consecuencia en financiación escasa, con únicamente las sobras de los llamados presupuestos del Estado. Y así nos va. No hace falta recordar que estamos en la cola europea en este tema donde me temo que seguiremos estando durante un largo e indefinido tiempo.

Pero vayamos a lo particular, a nuestro pueblo en concreto. Como si de emular al celebérrimo Nadal de hoy o al Santana de ayer se tratara, Junta y Ayuntamiento se dedican desde hace tiempo a jugar con el problema educativo lanzándose uno al otro la “pelota” en cuestión que es ni más o menos el lugar y hábitat donde construir las necesarias escuelas que demanda el aumento de población.

El Ayuntamiento debe ceder terrenos y la Junta construir escuelas. Parece fácil de entender, ¿verdad?, pues no lo es, o al menos no quieren que lo sea ambos estamentos, que se han dedicado los meses anteriores al juego absurdo de “la culpa es tuya” en lugar de tratar de solucionar el problema. Personalmente, y sin tener ya hijos en edad escolar, expreso con total claridad en estas líneas que me parece vergonzoso por parte de quienes gobiernan o quieren hacerlo que a estas alturas del calendario hayan estado mareando la perdiz para conseguir al final unas aulas prefabricadas que deben estar listas en menos de diez días.

A pesar de mi gusto por las metáforas y demás instrumentos literarios, en esta ocasión voy a ser directa y sin más rodeos que los escritos al empezar. ¿En manos de quienes está la educación de unos niños que para empezar no tienen siquiera unos locales dignos? ¿Por qué no se han adjudicado por la Junta de Gobierno Local las parcelas de hace dos día en su momento justo? ¿Y qué ocurre con el Albergue Africa para que la Junta lo rechace una y otra vez como ubicación escolar?

Las respuestas son tan fáciles que hasta me indigna escribirlas. Porque a unos y otros les importa poco el funcionamiento del sistema educativo en Marbella. He dicho poco, y he debido decir nada, hablando sin eufemismos ni vaguedades. Porque a los dos estamentos les interesa, en primer lugar seguir en el poder, ganar las elecciones y después, una vez conseguido ese objetivo, dormirse en los laureles de la indolencia, , fotografiarse por cualquier majadería que realicen, criticarse por idénticas tonterías y que el pueblo siga creyendo las enormes falsedades de sus aburridos discursos.

Sobre sus espaldas deberá caer la responsabilidad de no haber concedido al problema de escuelas y cualquier otro referido a la educación, la importancia que tiene en la formación de hombres y mujeres, hoy todavía en edad infantil.

No me pidan el voto mientras actúen de esta forma. Me temo que somos muchos .

los que hemos perdido la fe en ellos, cualquiera que sea la sigla que representen.

Para verlos discutir o lo que es peor, luciendo galas y caras almibaradas en fotos y reportajes, prefiero entretenerme con las bobadas del “HOLA”.


Ana María Mata
Historiadora y novelista

1 de septiembre de 2010

DOS MINUTOS DEL DÍA

¿Quién no puede perder dos minutos de su día para contemplar lo que le rodea? 
Este experimento que estamos realizando, de manera artesanal, con el móvil y sin trípode, pretende demostrar como la visión reiterada y en el tiempo de una misma escena puede provocarnos reflexiones y emociones.

Esperamos vuestras opiniones.

Arturo Reque Mata
Reque+Gallego Arquitectos

30 de agosto de 2010

TODOS SOMOS YA FORASTEROS

(Artículo publicado en el diario Marbella Express de 30 de agosto de 2010)

Creo que no somos verdaderamente conscientes de los cambios que el tiempo (entelequia, dicen, pero administradora de nuestras vidas) ejerce no sólo sobre personas y lugares, sino también sobre ideas y conceptos que una vez tuvimos firmemente arraigados para observar después como han evolucionado en nuestras mentes, de manera, a veces, totalmente involuntarias.

Sin ir más lejos, en la década de los sesenta, cuando Marbella era ya una ciudad unida a un vocablo deseado y deseante, quien escribe, (joven por fortuna en ese tiempo,) pero analista aficionada a la lingüística como fruto de su verocidad lectora, recuerda la existencia de tres palabras claves para denominar a cuantos por los años citados compartíamos tierra y placer por el pueblo en cuestión. En primer lugar, (aunque por elegancia quizás no debería colocarnos en él) estábamos los nativos, es decir, los nacidos en ella por suerte, quienes, además, solíamos tener unas generaciones antecesoras familiares igualmente nativas que se remontaban hasta perdernos en la memoria. En segundo lugar, y después de unos años ya de reconocimiento mutuo, aparecían los llamados “veraneantes”, cuya explicación casi es innecesaria. La formaban un grupo de personas venidas de distintos pueblos y ciudades de España, que eligieron la ciudad como lugar de descanso estival, atraídos, imagino, por su clima benigno que les aseguraba sol, playa, y no excesivo calor. Como ejemplo, permítanme citar a familias como los Del Campo, Garrido, Soria o Díez Granados. Desde un ingeniero hasta el médico que trató a Manolete en su fatal corrida (doctor Garrido) o los Soria que casi acabaron viviendo aquí. Familias con las que entablábamos una relación afectuosa, cuyos hijos compartieron nuestros bailes y pandillas y a quienes comerciantes de todo tipo agradecían en silencio el aumento que en sus primitivas cajas registradoras significaba su presencia fiel cada largo verano de entonces.

En un lugar diferente situábamos a los “extranjeros”, fácilmente comprensible el denominador desde el momento en que nos “extrañaba” su lenguaje, cuyo origen era mayoritariamente inglés, idioma en el que nosotros -una gran mayoría- todavía no habíamos metido el diente. No hace falta decir que estaban incluidos franceses alemanes, suecos (en femenino especialmente) y americanos, cada uno de los cuales fueron llegando muy rápido y no todos, por desgracia, con idénticas intenciones. Para que no se me malinterprete, quiero decir que algunos vinieron exclusivamente al olor del vil metal y con el afán de enriquecerse lo más pronto posible, lo que no indica, ni mucho menos que la palabra corrupción existiese siquiera en nuestro vocabulario. Inteligentes y avizores negociantes, les llamaría yo. Nunca faltan y a veces hasta son necesarios.

Hasta aquí las clasificaciones que existían y que todos aceptábamos como parte de una ciudad cuyo horizonte, aunque basto y amplio, no era ni por la más valorada vidente imaginado al que llegó a ser y como sigue siendo al día de hoy.

Los años se amontonaron sobre nuestras espaldas sin avisar, a traición casi para quienes, habiendo vivido aquel dulce tiempo de mieles juveniles, playas impolutas, y noches hoy tópicas de damas de noches o madreselvas empujando suavemente con su olor las sillas que sacábamos al anochecer, peinamos canas o las teñimos, al tiempo que miramos con ¿estupor o simpatía? el gentío que abarrota nuestras calles en este agosto de calor exagerado. ¿Cómo analizar en él a quienes lo forman de acuerdo con las pautas que arriba he descrito? ¿Quién se atrevería una tarde o noche cualquiera a decirme cuantos veraneantes ha visto en el alboroto estrecho y bello que va de la calle Pasaje hasta la Plaza de los Naranjos?. ¿Y a los nativos? ¿Cuántos quedamos ya que llevemos generaciones detrás concediéndonos el pedigrí?. Ocasiones hay en las que al reconocernos dos o tres entre la muchedumbre nos abrazamos con el mismo ardor que si volviésemos de un combate o de una tierra lejana .

Aunque suene a nostalgia contenida, quiero dejar claro algunas anotaciones de este análisis veraniego y sin rigor excesivo. Marbella sigue siendo la misma, a pesar de cuanto nos ha llovido, y ustedes me entienden…el pueblo verde y marinero cuya montaña es inigualable y su clima idem de idem. Ha pasado algo que ocurre sólo a las ciudades de relevancia singular. Paseas por sus calles y plazas. Tomas el sol y un vino o una cerveza. ¿Quién es quien?...es lo de menos en Venecia, París o Sevilla.

En el mejor sentido de la palabra, ella es eterna y los demás somos ya, queramos o no, forasteros.

Ana María Mata
Historiadora y novelista