22 de abril de 2010

ENERGÍA VITAL

¿Han sentido alguna vez la energía que irradian ciertas personas? Sensación casi tangible que acaba contagiando al auditorio llenándolo de positividad y concienciación.

En las últimas semanas he tenido la oportunidad de asistir a varios actos en los que sus protagonistas eran auténticos ejemplos de lo mencionado. Con una fuerza interior extraordinaria, energía positiva a raudales y una empatía excepcional, estas personas logran transmitir, de manera natural, sus conocimientos, manteniendo a los oyentes “hipnotizados” por la convicción de sus exposiciones.


Ramiro Pinilla, (Bilbao, 1923), escritor de novelas como Verdes valles, colinas rojas o Las ciegas hormigas, premio nacional de narrativa, entre otros galardones, nos encandiló con su agilidad mental, cautivo a todos los presentes con su humildad, sencillez e ironía. Su veterana sabiduría se dejaba sentir en cada comentario, demostrando que su leitmotiv es escribir para ser feliz. La paz interior que transmite la cultiva con elevadas dosis de inteligencia y humor y la poda del antinacionalismo u otros extremos.


Pilar Mateo, doctora en ciencias Químicas, empresaria y creadora de la pintura que ha puesto freno a la enfermedad del Mal de Chagas entre otros logros, nos hechizó con su coraje, inagotable vitalidad y amor por la Nación Guaraní.

Su intervención es tan intensa como la expresión de sus gestos. Su claridad de ideas, tenacidad, transparencia de conocimiento, pero sobre todo trabajo a pie de campo, le hacen poseedora de un don especial, iluminando con su fuerza vital el oscuro firmamento de la pobreza.

 
Ambos tienen en común la humildad, la tranquilidad de espíritu y las ganas de hacer feliz a los demás. Ambos transmiten energía positiva en estado puro.

Que enorme es la diferencia entre esas maneras de ver la vida y el pesimismo que se nos transmite a cada momento del día. Hacen falta más personajes de esta categoría para que todos tomemos conciencia de que estamos aquí, que valemos y podemos, de que las cosas no tienen que ser las preestablecidas, que cada cual debe luchar por si mismo y los demás, ayudarnos entre nosotros.

Gracias Ramiro, gracias Pilar.

Arturo Reque Mata
Arquitecto

1 comentario:

Isabel dijo...

El mejor servicio que podemos prestar a los afligidos no es quitarles la carga, sino infundirles la necesaria energía para sobrellevarla. (Phillips Brooks)