6 de mayo de 2010

HEMOS CAMBIADO

Son las ocho de la tarde. Paseo tranquilamente sobre mi bicicleta rodeado de sensaciones y recuerdos. El mar también parece meditar una vez calmado el poniente de la mañana, suavemente acompasado por el sonido que emite el vaivén de las pequeñas olas al llegar a la orilla.

Sorteando las dunas me adentro en el bosque de eucaliptos pedaleando sobre las sinuosas curvas que describe el carril de hormigón perfectamente integrado, como si de un elemento natural más se tratase, creando meandros que salvan raíces y vegetación, haciendo fácil la circulación y mágico este momento. Este instante me recuerda cuando, hace años, mis padres me llevaban en la sillita detrás de la bici por los carriles de los bosques y dunas de Punta Umbría en Huelva; entonces todo un mundo se iba descubriendo ante mí.

Ha pasado mucho tiempo, las cosas han cambiado. Pero las profecías no se han cumplido y seguimos aquí. El mar sigue con sus mareas, sus reflejos, sus olores; el bosque de eucaliptos ha logrado sobrevivir, sus hojas alargadas enmoquetan el suelo por donde ahora circulo, ensimismado en mis pensamientos.

En algo sí hemos cambiado, ahora tengo tiempo para mí, para mi familia. La bicicleta es mi modo de locomoción, marca mi ritmo de vida, de calidad de vida. Por suerte, mi generación logró reflexionar sobre los errores de las anteriores, aparcó la ambición y las prisas, optamos por Momo frente a los hombres grises, por Monsieur Hulot frente a los Arpel (película "Mon oncle" de Jacques Tati), por el Cipriano Alvor de Saramago frente al gran centro comercial; en definitiva, aprendimos a vivir.

La batalla que inició la generación de mis padres por recuperar el control de sus vidas, hasta entonces en manos de bancos, especuladores, apocalípticos y todo tipo de trepas, finalmente se ganó; hemos vuelto a disfrutar de nuestro tiempo.

Sobre nuestras bicis recorremos un entorno amable donde convivimos peatones y ciclistas, porque aunque no lo crean, lo que si ha ido desapareciendo son los coches. Difíciles de mantener desde el punto de vista energético, se fueron convirtiendo en accesorios de lujo mal visto, sin sentido para el uso diario, donde el transporte público y la red ferroviaria han logrado convertirse en los amos de las comunicaciones.

Por las dunas corretean pequeños escarabajos, los cardos asoman entre la arena dejando ver sus hojas punzantes. El mar ha terminado por quedarse dormido, como un anciano que descansa al caer el sol, en previsión de un temprano despertar.

Hoy, seis de mayo de dos mil cuarenta, el sol ya se ha ocultado tras Sierra Bermeja. En estos momentos cruzo la pasarela sobre Río Real y enfilo los últimos kilómetros hacia la ciudad de Marbella, más atractiva que nunca, más viva que nunca.

Arturo Reque Mata
Arquitecto

8 comentarios:

Órfilo M. Aranda dijo...

Me ha encantado el texto y la foto. A ver si es verdad que alguna vez conseguimos poder desplazarnos en bici sin jugarnos la vida a cada pedalada.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Enhorabuena por este último post. Precioso, tanto en contenido como en estilo. Voy a ir preparando ya el prólogo (mi especialidad, los últimos años) para tu próximo libro de relatos...

Me ha encantado también un pequeño detalle del texto: la referencia a Cipriano Alvor; Saramago es uno de mis referentes literarios desde hace años, y me parece muy bien traída esta alusión (y la de Momo también, por supuesto). Y aprovecho para lanzar una recomendación lectora: cuando tengas un rato, lee "El año de la muerte de Ricardo Reis", del nobel portugués: a la carga poética de la escritura de Saramago se suma la evocación de esta eterna, melancólica e inolvidable ciudad que es Lisboa; absolutamente recomendable. De genios como él se aprende todos los días.

Un abrazo.

Andrechu.

Anónimo dijo...

Amapola
Un texto verdaderamente genial que entrelaza lo lírico con un futurismo absolutamente deseable. Sigue por este camino y veremos publicadas las más bellas sensaciones.

Anónimo dijo...

Amapola
Un texto verdaderamente genial que entrelaza lo lírico con un futurismo absolutamente deseable. Sigue por este camino y veremos publicadas las más bellas sensaciones.

Marbisis dijo...

Tu relato expresa de una forma admirable lo que quise expresar con el siguiente terceto que escribí hace unas semanas sobre Marbella:

“Es villa hermosa digna de admirar //
Abandonarse y relajarse, amor, //
Que el pasado fue duro en el lugar.” //

Un abrazo

Anónimo dijo...

Gracias, al leer este texto maravilloso me he sentido trasportada al feliz momento que desea. Hagamos todo lo que esté en nuestras manos para que se haga realidad.

la-de-marbella dijo...

Muy bueno y te digo como Pedro Salinas:
Mientras haya alguna ventana abierta,ojos que vuelven del sueño, otra mañana que empieza.
..Tantas palabras que esperan,invenciones, clareando-mientras haya-amanecer de poema
....Mientras lo que hubo ayer,lo que hay hoy, lo que venga.

Marian y Cesar dijo...

Menos mal que el último párrafo me ha aclarado el contenido del texto.
Arturo, pensaba que te referías al hoy y estaba descolocado. No sabía que habíamos ganado la batalla iniciada por nuestros padres (ahora estamos en medio del fuego cruzado) cuando algunos de los nuestros incluso son abatidos por el mal llamado "fuego amigo".
Cuando he leido 2040 respiré aliviado porque pensaba que estaba viviendo una realidad paralela y eso es lo peor, que no te enteres de lo que está pasando alrededor.

Isha-Alá el futuro nos lleve al cuadro que tan bien dibujas y no nos pase como en la canción de los planetas: "santos que yo te pinte... demonios se tienen que volver".
Que tu lo veas.

Muchos besos familia.