10 de septiembre de 2013

UNA COPA DE VINO



Los amigos y el vino son dos cosas muy relacionadas. Nunca se me ocurriría abrir un buen vino sino es rodeado de amigos o de familia para compartir un buen momento de charla y complicidades. Las veces que lo he hecho sólo, el vino nunca me ha sabido igual de bien. Son de esas cosas en la vida que compartidas saben mucho mejor.

Hablando de vino, no todos son capaces de aguantar el tiempo para llegar a ser excelentes. Sólo los buenos mostos tintos son capaces de saber envejecer y dar lo mejor de sí mismos. Nunca de un mal caldo de uva se puede hacer un buen vino. Con las personas pasa algo similar, con sus matices. Me da mucha alegría encontrarme con personas que después de muchos años sin verlos, no sólo los he encontrado bien sino mucho mejor de lo que les recordaba. Han hecho de su vida un campo de batalla donde el único adversario eran ellos mismos y han ganado esa lucha vital con buena nota. El resultado está ahí. Individuos que con la edad y la experiencia acumulada se han vuelto más generosos, buenos,  tolerantes, con más sentido del humor, productivos, más creativos, serenos y solidarios. Seguramente si no partían de una buena inteligencia emocional la han ido desarrollando en su vida.
Algunas personas ya vienen muy bien equipadas de nacimiento. Otras, que sin haber partido de las mejores condiciones, como sí son necesarias, para el buen vino, han sabido aprovechar sus circunstancias y avatares para crecer como sujetos. Hoy son un poquito más sabias y humanas que ayer. A mí eso me da mucha alegría. Ver que la vida no es en balde y que las personas ante los obstáculos no solo los superan sino que los toman como una oportunidad para dar un buen salto hacia adelante.

Hay una frase del novelista inglés Aldous Huxley que resume lo que antes he comentado de forma genial: la experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede. De ahí que personas con experiencias similares hagan aprendizajes totalmente diferentes; una puede dar un salto evolutivo en positivo  y la otra cubrirse de una coraza pesada que no le deje crecer como ser humano.

A este último tipo de personas pertenecen algunas de las que también me he encontrado a mi pesar. Me da mucha pena cuando veo algún conocido que después de muchos años se ha quedado perpetuado en los mismos clichés, en las mismas poses de adolescente. Sin son felices está bien, como tantos «Peter Pan» hay que lo son o lo parecen. El problema es que otros muchos no han sabido evolucionar sino todo lo contrario, han involucionado y sus caras y sus actos están llenos de frustración, rencor, de cinismo, hipocresía, en definitiva, de infelicidad y de falta de amor y respeto hacia los demás y hacia sí mismos.
En la vida no se puede estar en un estado eufórico en todo momento. Si uno, ¿no es feliz?, ¿es infeliz? En occidente, tan dados a las dualidades, nuestros estados emocionales se convierten también en maniqueos. O estamos en un lado o estamos en el otro. No teniendo la felicidad absoluta nos creemos infelices. Ese equilibrio tan difícil de conseguir es cuando estamos más cercanos a la ataraxia de los estoicos donde uno es razonablemente feliz si se sitúa en ese punto de equilibrio donde se sufre menos y se disfruta de la vida moderadamente con las pequeñas cosas, que son las más importantes. Casi siempre la existencia nos la provee de forma gratuita.

Así que cojo una copa de vino, del bueno, y brindo por todos aquellos que terminan cada noche mirándose al espejo y se ríen un poco de la vida y de sí mismos, esperando que el día de mañana haya dejado atrás una vieja piel en el camino, en el camino de la vida.

Javier Lima

4 comentarios:

Jose Maria dijo...

Unas reflexiones inteligentes y sosegadas. Yo estoy con los que se levantan cada mañana pensando que somos unos privilegiados. Y no busco la felicidad ahí fuera, sino en el interior.
Muy inteligente Javi. Me puedo tomar ese vino contigo?

Pinini dijo...

Brindo contigo Javier! Estupendo el artículo.

Javier Lima dijo...

Gracias por vuestros comentarios, ¡voy preparando la botella!

ENRIQUE SANCHEZ GONZALEZ dijo...

Muy bueno el artículo, da gusto, enrique sánche