14 de marzo de 2015

LA ETERNA PRIMAVERA DE LAS ELECCIONES

La primavera llegó. Todo se llena de verde, las plantas de vivero engalanan recién plantadas las jardineras públicas, las calles se enlucen, los pasos de cebra y bordes de la acera recobran su color original, el asfalto se derrama por la ciudad como un manto suntuoso, en las carreteras aparecen unas líneas blancas que nos recuerdan unos límites casi perdidos y brotan siglas políticas al candor húmedo de los votos

Las obras en los barrios aparecen como los tulipanes, donde ayer no había nada hoy aparece un socavón y una cuadrilla de operarios dispuesta a someterlo al indulto. El país deja la convalecencia, las provincias se conectan, el paro se acaba, la economía se recupera felizmente, el talento fugado retorna, los desahucios de familias se eliminan,  las playas vuelven a ser de verdad, los trenes llegan a Marbella, el déficit de infraestructuras, equipamientos educativos y sanitarios se terminan.

Todo o casi todo de repente se arregla y por arte de magia la ciudad se regenera y se transforma, al menos en el imaginario político. Los políticos se vuelven muy amables de repente. El que no te miraba antes, ahora te mira y casi te sonríe. El que no se paraba a saludarte ahora parece amigo de toda la vida. Se sientan contigo cuando no lo hacían en meses, te escuchan, te piden hasta las propuestas. Montan mesas por las calles para hacer los programas de forma participativa. Los correos electrónicos donde te recuerdan que están ahí se agolpan en tu bandeja de entrada. El tándem “participación ciudadana y política” se acerca a lo que sería deseable en cualquier momento de la vida pública de una ciudad. ¡Cuánta simpatía y buen rollo por doquier si no fuera porque se siguen tirando los trastos a la cabeza entre si! ¿Qué ocurre en la ciudad y en el panorama nacional? ¡Eso es! Vienen elecciones, no me había dado cuenta. Se me ocurre una propuesta que podría ser deseable, poner elecciones de forma continua para tener políticos empáticos con su ciudadanía y dispuestos a escucharnos en cualquier momento, una eterna primavera para la ciudad  y que todo cuanto nos rodee se vuelva estupendo.

Fuera de esta nube en la que se vive antes de unas elecciones, en año clave electoral y a una semana vista de las siguientes, las autonómicas y del hastío que supone este proceso, somos muchos los ciudadanos que desearíamos que en las elecciones se omitieran esos burdos juegos: las escenas de cara a la galería, las guerras dialécticas continuas entre ellos, sus descalificaciones, las promesas imposibles, las recurrentes, las medias verdades que son medio mentira aunque piadosas, para ellos claro. Un auténtico juego de sombras chinescas donde nos quieren hacer creer que no se trata de una función, lo cual es lo más triste. Es verdad, hay ciudadanos como espectadores, que en lugar de una representación piensan que todo lo que ocurre, en las tablas de unas elecciones, es cierto y verdadero. Materia fértil para los que les gusta sembrar promesas.

Somos más ciudadanos los que desearíamos que las elecciones fueran de otra manera, con otro tipo de discursos, otras actitudes y, sobre todo, que fuera de las elecciones existiera esa vida política, eso sí bien repartida en los otros tres  años de las legislaturas, más cercana al pueblo y ya puestos, más cargado de autenticidad y de propuestas consensuadas. Quizás sea mucho pedir. El cinismo nos invade.

Javier Lima Molina

4 comentarios:

Mike Drury dijo...

Absolutely Javier. Well said. You are so right to say that we now feel cynical. After 35 years of living in Marbella, I must say I sometimes feel contemptuous towards our politicians. Yes, they have a difficult job to do in balancing the budget and satisfying everybody's needs but they have to remember that we are paying their salaries. They work for us, the taxpayers. Let's have four years of action, not a few months of window dressing.

Anónimo dijo...

¡Cuanta razón tienes, Javi, en todo lo que expones en tu artículo! Cada día que pasa me pregunto si los políticos no acaban de darse cuenta de nuestro hartazgo o pasan de él olímpicamente porque siguen creyendo que su poder de engaño es superior a nuestra mente, a la que -sin duda- califican de infantil.
Unos días para todo, diría yo, incluso para que los ciudadanos se den cuenta de que casi ninguno merece el favor que les hacemos si vamos a votar.
Ana María Mata

Javier Lima dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Javier Lima dijo...

Gracias Mike y Ana María por vuestras palabras. Después de esta tremenda crisis que hemos vivido, y de la que todavía no parece que estemos fuera, deberíamos haber dado un salto hacia delante moral y culturalmente, y los políticos tendrían que haber sido lo primeros en dar el ejemplo. Mucho me temo que mientras unos sí han hecho un gran esfuerzo, otros ni siquiera se han dado por aludidos.