10 de septiembre de 2015

EL CADAVER DEL NIÑO AYLAN



 Despertamos, como siempre, a golpe de urgencias. Hace falta mucho horror para soliviantar las conciencias de los europeos acostumbrados a imágenes desgarradoras que miramos con similar costumbre con la que se mira algo desagradable pero transformado en habitual. Hasta David Cameron ha reconocido ante las fotos del cadáver del niño Aylan Kurdi, aparecido en la costa turca de Bodrum, que como padre se ha sentido impresionado y eso le ha hecho variar su política inflexible. Aprovechemos, pues, la alta cotización del niño muerto en la bolsa de gestos solidarios. Corramos a salvar alguna vida antes de que se agote la mecha y nos quedemos sin niños muertos con que abrir en portadas.
Lo dijo el filósofo Hobbes y debía conocer bien la naturaleza humana: “El hombre es un lobo para el hombre”. Que se lo digan si no a los miles de refugiados llegados a países del este, a lugares que mantienen que el maltrato es la única opción real. Países que consideran, por lo que se ve, que la solidaridad se terminó con ellos mismos y ahora toca mano dura para quienes llegan  15 minutos después de que se acabara la bondad.
  Para nuestro asombro ha tenido que ser la señora Merkel, la tan denostada “frau” alemana la que eche un pulso al resto de países europeos y exponga sobre la mesa toda la dimensión del problema migratorio. Merkel junto a Hollande han tomado la iniciativa y presentarán en muy breve tiempo una propuesta conjunta para realizar una política comunitaria de asilo.
En España, como siempre andábamos contemplando nuestro propio ombligo creyendo que el iluminado señor Mas y el presidente Rajoy son los reyes del mambo y el problema catalán el más importante del planeta. Lo que pasa fuera de aquí solemos verlo como noticias lejanas que por su desagradable visión no debían poner a la hora de la cena. Como la del cadáver del niño Aylan Kurdi.
Estoy segura de que la crisis migratoria es el mayor reto al que se enfrenta Alemania desde la unificación. También de que el problema de éxodo es el más grande desde la última guerra mundial. Las imágenes de hombres y mujeres aplastados ante un vagón de tren que les conduzca  a un lugar donde los acepten, o la de masas enteras de personas huyendo entre alambradas hacia caminos fronterizos son idénticas a las que nos habíamos acostumbrado a ver tranquilamente sentados en un cine cuando ya los horrores del nazismo nos parecían un pasado imposible de repetir.
Analistas sensatos de la historia recuerdan hoy que todos hemos sido alguna vez refugiados. Que existen pocos pueblos que no tengan en su haber huidas masivas de sus habitantes por causas diversas. Judios polacos y alemanes, franceses que escapaban de la ocupación nazi, españoles después de la guerra civil, chilenos adversos a Pinochet, argentinos opuestos a la dictadura militar… la humanidad no ha sabido encajar las diferencias políticas o religiosas y ahora son los pueblos árabes mayoritariamente los que crean entre ellos odios y crímenes que parecen preparados para exterminarse mutuamente.
Las cuestiones de estado son muy difíciles de comprender para el hombre corriente que ve como de golpe el presidente sirio se encuentra en un estadio intermedio entre el desprecio anterior a su mandato dictatorial e inhumano por parte de la comunidad internacional  y  la posible necesidad de su ayuda ahora  para acabar con el estado islámico, principal enemigo general.
Intervenir en lugares africanos en los que dictadores grotescos y viles atemorizan a sus súbditos sería  problema de política internacional grave que ninguna nación está dispuesta a asumir. La complejidad del asunto es tan grande como las consecuencias para esas masas humanas que aterrizan en Europa con ojos desorbitados por el miedo y un ápice de esperanza en aquellos que consiguen una playa cualquiera donde, si tienen más suerte que el niño Aylan, caerán extenuados.       
Ana  María  Mata    
Historiadora y novelista

1 comentario:

Nami hamoui saloum dijo...

Buenos dias.
buen analisis,
El tiempo trascurre y cambia visiones.
Es lamentable lo que pasa en mi pais.
El culpable es siempre el ser humano.
Gracias por tu interes
Un saludo
Nami