17 de febrero de 2017

NEFASTA GESTIÓN CULTURAL

Podemos presumir de muchas cosas los que en Marbella vivimos. De algunas, con exceso de vanidad, puesto que nada hemos hecho para poseer una sierra como la que tenemos, un Mediterráneo bellísimo, y como consecuencia, un clima que para ellos quisieran los mismísimos ángeles. Suerte. Baraka. Azar, al fin y al cabo, ese azar que  ha sido menos benévolo con Tarifa, por ejemplo, y el resto de pueblos de Cádiz, en los que el dios Eolo reina e impera fastidiando el placer de playas sensacionales.
Vanidad o no, son nuestro mayor patrimonio y esperemos que la suerte y nuestra geografía no nos abandonen nunca. Si lo hicieran, siento decir que nos quedaríamos en mantillas y huérfanos de otros valores que, ahora sí, van acumulando otras ciudades por sus propios medios y una voluntad firme de conservación.
Marbella, embriagada por su belleza, ha olvidado, por desgracia, el vocablo cultura, en todas sus acepciones y formas. Pocos de sus gobernantes apostaron por ella ni valorizaron cuanto de aliciente, formativo y turístico, además, posee. Adjetivada por algunos como la Cenicienta de los presupuestos, solo una pequeñísima parte de ellos le llega, y siempre como el zapato de cristal, a última hora, o demasiado tarde.
Craso error, que algunos hemos denunciado sin descanso, y que ahora, al día de hoy, nos da derecho para gritar a quienes lo quieran oír, la palabra Ineficacia a los cuatro vientos, como el resultado de una gestión realizada por ineptos, o en último caso por ignorantes culturales.
No es mi pretensión ofender, sino pedir explicaciones al hecho, insuficientemente explicado de cómo un señor, contratado por el municipio como cargo de confianza para asesorar sobre programas a desarrollar con fondos europeos y subvenciones y convenios con otras entidades –como tal reza en la web del Ayuntamiento- puede dejar escapar la cantidad de más de un millón de euros ofrecida por la Administración general, para, en este caso concreto, financiar la ampliación y puesta en marcha definitiva del Museo del Grabado Contemporáneo.
Sabemos que el museo es único en España, y por si fuese poco, es igualmente único en Marbella, salvo que anotemos el glorioso Cum Laude que el señor Gil tuvo a bien concedernos con la calderilla sobrante de unas bolsas ya famosas por su contenido. Me refiero al de los Bonsais.
Después de años de lucha en los medios, sigo preguntándome y pregunto a mis sufridos lectores, si tienen conocimiento de algo relacionado o incluido en lo Cultural, que poseamos sin saberlo, o nos haya ocurrido como hecho puntual destacado. Es cierto que Vargas Llosa fue nuestro visitante asiduo en la Buchinger, (sin la Preysler y para adelgazar), que Plácido Domingo actuó en el Starlite anterior y que esporádicamente llega un autor a presentar y vendernos su libros…pero, aparte de esos polvos de estrellas, ¿hay algo más?
Se que aburre repetir lo que ya parece un estribillo. A pesar de ello, necesito hacerlo.
No tenemos Casa de la Cultura (apunte: Don Benito, en Badajoz, tiene una realizada por Moneo), Centro de talleres de escritura o pintura para jóvenes, un Cine Club digno, Conservatorio musical, ídem, y existen pocas asociaciones culturales.  Por no tener, carecemos de biblioteca , que es el non plus ultra de la dejadez, y para colmo, hemos perdido de momento, la UNED. ¿Hay quien de  más?
Como historiadora y mujer de libros, me avergüenzo de la situación de mi ciudad en la que tenemos más bancos (no para sentarse)  por metro cuadrado que árboles, más campos de golf que escuelas y más restaurantes y bares que cines, teatros y bibliotecas.
No elegiría para vivir un lugar con estas características de no ser porque el nacimiento condiciona y el terruño, aunque tenga defectos, como a los hijos, se le quiere. Pero no me digan, por favor que como Marbella no hay nada, porque eso es chauvinismo y demagogia, y ni soy política, ni de serlo, aspiraría a ser como Trump.
Málaga podría enseñarnos algo si tuviésemos la voluntad de aprender. Si el conocimiento nos importara, y en el capítulo de los placeres, dejáramos introducir en nuestro interior, el producido por la cultura.

                                                                                                   
Ana  María  Mata
(Historiadora y Novelista)  

4 comentarios:

Bicicleta dijo...

Me pregunto cuando se hacen estas menciones tan concretas tanto en este artículo como en otros que uno puede leer referidos a la situación cultural de Marbella si los directamente afectados y responsables del asunto cultural y otros ámbitos si se daran por aludidos o pasan olímpicamente.

garbiñe dijo...

Verdades como puños, Ana. Como parte de la Junta de la Asociación de Amigos del Museo del Grabado Español de Marbella,siento una profunda tristeza por lo que ha pasado. Con Blanca Molet a la cabeza como Presidenta de dicha asociación y un puñado de voluntariosos que hemos hecho lo que hemos podido par intentar avivar el museo, me siento con la obligación de denunciar la situación de desidia a la que se ha llegado. Nosotros hemos organizado conferencias, excursiones a museos, fiesta anual de Museo ,noche blanca y un largo etc. No acabamos de entender el desinterés de la Administración ni la falta de comunicación en la que se nos tiene,como "condenados a abandono a perpetuidad".
Siempre he pensado que cuando un producto es bueno y no se vende .......la culpa es de la organización. En este caso el producto es excelente y no se vende.........la culpa,...........?
Gracias Ana por tu preocupación ,a la que me uno.

Unknown dijo...

Es posible que algunos, veamos el Museo como un cortijo manejado por unos pocos, un espacio un tanto oscuro en su funcionamiento interno, alejado de todos aquellos que nos dedicamos a la artes plásticas, a no ser que seas amigo de... No es el único Museo de obra gráfica en España y si sumamos las Fundaciones y Colecciones son un número considerable. Resulta curioso que para los artista de Marbella no ha resultado provechoso en ningún concepto, solo en ese pobre proyecto de "12 meses doce artistas", del que nada sabemos de sus resultados y con tan pobre y vergonzante exposición. En cuanto a los premios, forma un tanto manipuladora de beneficiar a unos cuantos con un caramelito para tenerlos endulzados. La programación de sus muestras quedaban siempre muy alejadas de las vanguardias, de los últimos movimientos, siendo muy antiguas y un tanto rancias sus propuestas, por lo tanto no aportando nada a la gráfica.
Es un poco extraño, que los artistas que a lo largo del tiempo donamos obras al Museo, no tengamos ninguna presencia, por ejemplo en la asociación "Amigos del Museo", nuestra aportación en cuantía económica es muy superior a la cuota de asociado, en otras entidades, como en el Ateneo de Málaga, por poner un ejemplo cercano, los artistas donantes, somos socios de pleno derecho de por vida, eso crea un compromiso, que nos lleva a donar más obras para su colección, en el caso del Museo, yo hace tiempo que no dono, ¿para qué? En cuanto a la "Asociación de amigos del Museo", parece un club selecto, que se mueve por otros intereses que el propio interés de la gráfica y de los artistas de esta ciudad.

Gerardo Erola Mari dijo...

!Vaya panorama de desnutrición cultural que tenemos en Marbella ¡ y lo peor, no parece que las políticas locales tengan capacidad o interés en cambiar nada. Hay una dejadez mayúscula, por un lado parece que se va permitir que se concentre en unos pocos la dirección de Museos y, por otro, se prescinde de la participación de los artistas locales. En ese caldo, la administración no solo no gestiona si no que se es incapaz de dar cumplimiento a lo que se requiere para recibir asignaciones presupuestarias concedidas. Espero que no ocurra lo mismo con la dotación presupuestaria para conservación de la torre del cable. !Qué pena como está la Ciudad!. No solo en cultura, que a fin de cuenta es la aspiración de los que se preocupan de buscarla, poseerla, y divulgarla, que intuyo somos pocos - por la atención que prestan los políticos de turno- sino en lo más mundano, se levantan calles con obras que duran demasiados meses y que perjudican y arruinan a los pequeños negocios que allí existen, se hunden agrietan o salen boquetes en las calzadas y solo se les ocurre como solución , poner balizas estrechando la calzada durante meses, o dejarlo a la suerte del que por allí pase. En definitiva, la falta de espacios de cultura, es el mejor caldo de cultivo para que sigan las cosas como están...