3 de enero de 2017

QUÉ SERÁ DE ELLOS

Es uno de Enero, y pienso que ahora que ya tenemos la panza llena y nos salen los langostinos, el jamón y los turrones casi por las orejas, es posible que no me critiquen demasiado por lo que voy a escribir, llamándome aguafiestas, agorera o inoportuna, tres adjetivos que admito en el caso de que dicha crítica apareciese. Pero ruego admitan también mis sufridos lectores una opinión sentida, humilde, desde luego, y de esas que no puedes rechazar porque te quema por dentro.
Con las uvas todavía a punto de ahogarme, y el bienestar de un hogar con las necesarias comodidades, tomo uno de los periódicos que el jaleo del fin de año me impidió leer ayer y no más abrirlo, una serie de imágenes devastadoras llegan hasta mí con toda la fuerza de la crueldad y el horror con que acostumbran a hacerlo. Pero hoy es Año Nuevo y veo las cosas de forma un tanto diferente: La cabeza vendada de un niño que además, cojea ostensiblemente, se une a la de otro con ojos fijos en mí y lleno de cenizas, desgarraduras y tristeza. Un poco más atrás, un padre sujeta en sus brazos a un bebé, del que no se si está muerto, aunque lo parece por el dolor con que lo mira y el exceso de ropa tapando su rostro. A su lado una mujer lleva de la mano a dos más, cuyas lágrimas parecen mojar las hojas del periódico. Otro interroga con la mirada al fotógrafo quien sabe con qué preguntas posibles. Alrededor solo tierra  y muros vacíos.
Frío y desolación. Un soldado se ve a lo lejos, esperando disparar.
Pero es Navidad. Se acaba el año y una gran parte del mundo “civilizado” está de fiestas. De comilonas costosas, bailes, regalos, juguetes, delicatessen y alegría. Celebramos los más de dos mil años del nacimiento de un niño como los descritos arriba de Alepo, ciudad no muy lejana de la de este otro Niño, en Oriente, también, que a pesar de la sentencia de Herodes, después de nacido pudo huir a Egipto y salvarse. ¿Qué hubiese pasado si no consiguen sus padres escapar? ¿Si no les hubieran permitido pasar la frontera? ¿Si hubiera muerto?...¿Cual sería la historia de la humanidad si al Niño de Belén lo hubiesen herido romanos o egipcios, si no hubiese podido llegar a convertirse en el Cristo que muchos adoran?
Paralelismos que llegan a la cabeza en este día de año nuevo, mientras abandono por impotencia y dolor las imágenes del periódico. A la vez que pienso qué para qué porras nos sirve la tan cacareada globalización , además de para mostrarnos imágenes desoladoras y saber lo que pasa minuto a minuto sin que nadie, ninguno haga algo para detener esta barbarie que nos retrotrae a imágenes del siglo pasado, cuando en una guerra infame morían y desaparecían en el frente y los hornos personas a
millares, sin que la vida se detuviera,, como pasa ahora con Siria, mientras nosotros comemos turrón y bebemos champagne francés.
Navidades hipócritas para el mundo cristiano que canta al amor y deja morir a inocentes bajo las balas. Que no quiere refugiarlos por miedo y cobardía. Que permite a dos o tres hombres sin piedad -sean sirios, turcos, rusos o americanos, poderosos y absortos en intereses crematísticos-, que manejen el mundo como mejor les parezca. Estados fantasmas, islámicos de todas las facciones, que insuflan en sus gentes ideas fanáticas desde la niñez, asesinos sin más.
Miles de de seres humanos vagan por las fronteras como animales entre alambradas bajo la noche y en lugar de estrellas o luces navideñas solo pueden pensar en las almas de los anónimos miles de muertos que tal vez brillen para ellos, y , ¿quién sabe? A lo mejor les llegan las miles de campanadas de occidente, sarcástico llamamiento cristiano a la misma alegría repetitiva y artificial de todos los años.
Mientras vea una foto como las del periódico de ayer, no pienso cantar ni un solo villancico más. No puedo. O sí.  Fíjense en este, por muy cruel que les parezca:
“Pero mira como mueren los niños en Alepo”… Pueden ponerle música.

                                                                                                  
Ana  María Mata
Historiadora y Novelista 

1 comentario:

ENRIQUE SANCHEZ GONZALEZ dijo...

Que pena este mundo. Para que sirven los gobiernos?