4 de septiembre de 2021

DUELO

Escribo estas líneas hoy, con el dolor lacerante de tu adiós agarrado en mi mente, con furia y la impotencia de tu vacío prendida en lo más hondo del alma.

Te las debo, Arturo, desde siempre, aunque hasta ahora no las haya expuesto y hoy lo haga, quizá como desahogo, tal vez arrastrada por la pena y la sensación terrible de tu ausencia definitiva.

Y es que tu has sido el impulsor de mi escritura. Desde  un principio me empujaste con la serenidad de tu mirada  y la constancia de tu celo, con una firmeza que aplacaba mi incipiente inseguridad, con un estímulo que no podía ser rechazado.

Has estado siempre detrás de cada tecla del ordenador, en silencio pero eficiente como crítico imparcial, como testigo de muchos errores que a los dos se nos han debido escapar.

Y ahora te vas y me dejas sola ante el peligro de las letras, sola sin la motivación de tu rostro fiel ante el folio, sin tu comentario inteligente. Sola sin ti.

Marbella seguirá su atolondrado rumbo y mis líneas es posible que vuelvan a exponer los fallos de sus administradores, los pequeños éxitos, las necesidades de sus vecinos.

“Las cosas quedan, la gente se va” dijo un afamado cantante, y tenía razón, para nuestra desgracia, No somos más que un desgarro cósmico que nos afamamos en alargar pero que vuelve en cuanto puede a su eterno destino.

Seguirá la vida real, la material, esa que nos envuelve con sus menudencias y nos hace creer que somos importantes. Seguirán los afanes, las desgracias y alguna que otra luz en sendas que , a pesar de todo deberemos seguir recorriendo.

Me gustaría saber como contemplas tu desde tu nuevo destino las reacciones de cuantos te hemos querido en este valle de lágrimas. Si sigues con el humor que te caracterizaba sobremanera y justificas con él los errores de tus hijos, tus nietos, tus amigos y esta mujer que escribe esto pensando en ti y para que, entre las estrellas, te entretenga leyéndolo.

Gracias, Arturo. Cualquier cosa que escriba llevará siempre tu huella. El sello de tu confianza y tu gran estímulo.

Ana María Mata

A PAPÁ (In memoriam)

 

Cuando sea grande                                                           

quiero ser como mi abuelo:

un grande que razona

y una gran persona

Samuel Reque (Poema: Cuando sea grande) 2016



He soñado que podía volar, y sentía un placer infinito.

La ligereza de mi cuerpo ingrávido me permitía sobrevolar la casa, recorriendo sus estancias, viéndoos realizar vuestros quehaceres: por la cocina, la salita, en el salón, e incluso en el escritorio, me veo a mí mismo tecleando con los dos dedos de la mano izquierda con los que soy capaz, tratando de dar forma a la biografía de mi padre.

Los nietos chapotean en la piscina, juegan al ping-pong y al fútbol a la sombra del majestuoso algarrobo que nos acompaña desde antes de hacernos la casa, allá por el 74. Ana Mari riega con delicadeza sus plantas, susurrándoles en voz baja piropos a modo de abono.

En mi planeo incesante, contemplo a mis hijos, recordando momentos compartidos de una vida que no ha podido ser más plena. Ellos comentan, con risas y melancolía, recuerdos inolvidables que ahora yo, en mi vuelo eterno, puedo volver a rememorar.

Vuelvo a mi llajta, con mi padre trabajando en su taller de Cochabamba, pintando orgullosos indios del altiplano que muestran sus cuerpos al sol naciente… Mi madre nos lleva de paseo por la Madrid más castiza, cantando canciones populares y riendo sin parar… Juego un partido de balonmano con mi hermano, en un campo de tierra y un duro balón de cuero. (1)

Sobrevuelo desde Zarauz a Marbella, donde el turismo empieza a poblar sus playas… Voy de cacería por montes pedregosos tras perdices que planean fuera de mi alcance… Buceo en un Cantábrico de aguas profundas junto a agrestes acandilados de piedra; el durdo de todos los años sigue en la misma cueva…Juego al tenis (2), hoy en Los Monteros mañana en el Casco. Son momentos de gran orgullo familiar viendo a nuestros hijos seguir los hábitos deportivos del padre. También hay tardes de golf, casi siempre en Rio Real, con amigos que lo serán ya para siempre.

Pero lo que más me gusta es volver a revivir las excursiones por Sierra Blanca con los niños, sobrinos y amigos. Formamos los “Pirracas" (3), aprendiendo a valorar y respetar nuestro entorno natural.

Los “Independientes”(4) vuelven a ganar su partido de baloncesto, y no puedo estar más contento. ¡Qué buena pandilla de amigos!

Aparece la bici en mi vida tras dejar raquetas y palos de golf. Pedalear me gusta tanto como volar, pero esto solo lo puedo hacer en sueños, así que sobre las dos ruedas recorro caminos sin cesar. (5)

Qué tranquilidad me da ver a mis hijos finalizar sus estudios y emprender sus vidas laborales ¡Estoy para lo que necesiten!

Bodas y bautizos se suceden, cuanto trajín y cuanta felicidad. NIETOS (6) ¡Que orgullo de abuelo! ¡Cuánto disfruto viéndoles crecer!

Muleta en mano paseo por el centro saludando a diestro y siniestro; un café por aquí y otro por allá.

Aprovecho para volver a realizar el viaje de Marbella a Pechón que tantas veces hemos realizado: Despeñaperros, Madrid, La Cabrera, Burgos, Torrelavega, San Vicente de la Barquera…”Al pasar San Vicente, después de Lamadrid, encontramos un pueblo que tenía un castril…” (7)

Creo que no voy a despertar, quiero seguir volando.

  

                                                                                                                       Te quiero, papá.

                                                                                                                                    Arturo


Foto 1 (Balonmano)











Foto 2 (Con Fredy Simon y Pablo Villarroel)










Foto 3 (Pirracas: grupo montañero de hijos, sobrinos y sus amigos)









Foto 4 (Independientes: equipo de baloncesto que entrenaba Arturo, formado por su hijo Andrechu y amigos)









Fotos 5 (Subida a Lagos de Covadonga)









Foto 6 (NIETOS)







Foto 7 (Pechón. Un pueblo con un castril)