Me gustaría comentar hoy en el blog (en el que por cierto, hace tiempo que no escribo por estar terminando mi nueva novela) una película que proyectaron la semana pasada en el cine club del Instituto Río Verde. La película en cuestión se llama “Los falsificadores”, y parece ser que fue galardonada con el óscar a la mejor película extranjera el pasado año; también el actor principal tiene el premio al mejor actor que otorga el festival de cine de Valladolid, la popular “Seminci”. Confieso mi primer recelo antes de verla, porque es ya mucho el cine que tiene como argumento algún pasaje, más o menos conocido, de la historia desgraciada de los nazis en Alemania. Además unos día antes había visto la versión de “El niño del pijama de rayas”, que, como el libro, produce una impresión dramática de un hecho, que si no fue real, bien pudo haberlo sido, transportándonos a otra cara de lo que fue la horrenda actuación de unos desalmados fanatizados por el espíritu demoníaco de Adolf Hitler.
“Los falsificadores” vuelve a la carga en lo referente a la crueldad con los judíos deportados a campos de exterminios, separados de sus familias y sometidos a toda clase de vejaciones por los que en ese momento parecía vencedores. Lo curioso de la película es el apartado desde el que lo hace : Unos hombres especializados en tareas relacionadas con el trabajo de imprenta, fotografía, fotolitos y demás técnicas que tenían algo que ver con la falsificación. En especial uno de ellos, el falsificador más famoso de Berlín, a quién conducen a un campo especial, donde junto a otros colegas, son tratados de forma distinta, con más cuidado, con el fin de obtener de ellos el objetivo que persiguen : falsificar libras, primero, y a continuación dólares, para poder financiar el final de una guerra que está agotando sus arcas monetarias. Creo que lo destacable de la película es la diferencia de sentimientos entre los que trabajan en la falsificación, especialmente un joven comunista que se niega a colaborar para no ayudar al fascismo nazi. Eso significa prácticamente una sentencia de muerte segura, por lo que sus compañeros le empujan a hacer su trabajo. El tema está entre la supervivencia y la ideología, o lo que es igual, entre la responsabilidad moral que marca la conciencia de todos ellos. El final, aún siendo casi feliz, por la llegada de los aliados, no excluye el terrible dilema que la película encierra : la cobardía, la moral o la muerte.
En fin, una buenísima película que da mucho para pensar, al tiempo que observa un ángulo desconocido de la terrible segunda guerra mundial..
Historiadora y novelista
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