17 de mayo de 2011

DESPENSA Y ESCUELA

(Artículo publicado en el diario Marbella Express el 16 de mayo de 2011)

Habrá que votar. Aunque solo fuese por los muchos años en que nos impidieron hacerlo y en los que la idea de una urna donde introducir la papeleta era un sueño tan lejano que llegamos a pensar en que era inalcanzable. Solo por ello merecería  la pena hacer uso de lo que por encima de todo es un signo inequívoco de libertad.  Pero también hay que hacerlo porque en las elecciones municipales nos jugamos el futuro inmediato de cada pueblo, y el abstenerse, además de síntoma de indiferencia sería más tarde negación del derecho a la protesta. Y porque ya no somos un pueblo de corrillos y chismes, sino una ciudad donde lo necesario debe ser exigido con voz clara, alta, y sin miedos.
Imagino que los candidatos /as a estas elecciones serán plenamente conscientes de que ha pasado el triste momento de la oscuridad ; de nuestro derecho a saber día tras día en que gastan el poco o mucho dinero que el municipio posee, y si esos gastos están de acuerdo con las necesidades más imperiosas del mismo. Y que esas necesidades deben ser las auténticas desde el punto de vista de los votantes y no tan solo las que concejales, en posible o no mayoría, voten en los plenos.
 Resulta que conocemos el paño, por desgracia: días de sonrisas tan exageradas que llegan a parecer muecas a veces. De reuniones y paellas (¡qué hartazgo de arroces, Dios mío!) comidas y cafés, fotos y hasta caricias, carreteras y rincones visitados. De declaraciones de principios y especialmente, muy especialmente, de promesas. Hay momentos en  los que no sabe una si reír o cabrearse por dentro. Como cuando oímos o leemos algunas de las que no se avergüenzan en gritar, (de igual modo que al niño al que se le chantajea con un juguete caro o una golosina prohibida, para que coma o nos obedezca). De golpe hemos pasado a la niñez o el infantilismo por obra y gracia de nuestros políticos que intentan este anacrónico trasvase. No me invento nada, y ustedes deben saberlo tan bien como yo: Palacios de Congresos en Banús, Atraque para trasatlánticos, final rápido del soterramiento, parques al lado de cada casa, viviendas para los que no la tienen…ni el rey Midas que lograse la alcaldía se atrevería a tanto descaro.
He dejado para el final tres más que, por supuesto, todos llevan como estrellas de sus programas. Se trata de puestos de trabajo, hospitales y escuelas. Las joyas de la corona de cualquier político que se precie, lo imprescindible para que vayamos a votar.
Pero desde estas líneas ruego a unos y otros que no jueguen, ni siquiera al juego electoral, con ninguna de las tres. Por su propia estimación y para que sigamos creyendo en esa Democracia con que suelen llenarse la boca.
Como mis conocimientos sobre las dos primeras son escasos, quiero referirme a la última, más cercana a mi alcance y sobre la que poseo más información. Escuelas.
Colegios. Institutos. Enseñanza.
Hubo un señor, a finales del XIX, de nombre Joaquín Costa, al que parecen haber olvidado quienes pretenden gobernar, no ya este pueblo, sino el país. Conocido como el promotor y creador del llamado Regeneracionismo, Costa fue un aragonés valiente y sincero que se enfrentó a los gobiernos de su época duramente y con paciencia de santo. Sus ideas, alabadas por historiadores y economistas, las resumió en una frase por la que suele reconocérsele : “Despensa, Escuela, y doble llave al sepulcro del Cid”.
En ella basaba el insigne pensador la solución única y definitiva de la España que le tocó vivir. Despensa y Escuela. Solo con dedicar a ellas una atención especial, la vida mejoraba y se podían conseguir, después, los proyectos que fuesen.
Marbella necesita con urgencia escuelas, las necesita tan gravemente que si el Ayuntamiento y la Junta no abandonan el juego cruzado en el que llevan tanto tiempo perdidos, la ciudad caería en un desprestigio mayor o parecido al que hemos llevado como rémora los años pretéritos. Basta de problemas reales o ficticios. Al pueblo le da igual si es uno u otro quien pone trabas a la creación de colegios. El Ayuntamiento afirma que ha puesto en disposición de la Junta terrenos suficientes y hábiles. La Junta marea la perdiz y contesta que no son los adecuados.
No es hora de inventar pretextos. Una manifestación de madres fue anulada hace días, pero la situación está al rojo vivo y si llega septiembre sin que se arregle, no habrá servido de nada esta campaña electoral, ni las tonterías que en ellas, a veces, se oyen.
Todo lo demás, el glamour, las inversiones fantásticas de los jeques de Catar, o de donde sean, la revitalización de la Marbella de los cincuenta…las fiestas y el oropel, son pompas de jabón evaporables.
Despensa y Escuela. Vayamos a lo esencial. Juro que a la primera discusión que tengan mandatario y oposición –Ayuntamiento y Junta- sobre colegios, sin resultado práctico por parte del que le corresponda, servidora, al menos, no vuelve a votar.
Más o menos es lo creo que haría, salvando las distancias, mi admirado Joaquín Costa.
 
Ana  María  Mata
Historiadora y novelista

14 de mayo de 2011

EJERCICIOS ESPIRITUALES VIAJEROS

(Artículo publicado en el diario Marbella Express en mayo de 2011)

A punto de estallar la vorágine electoral y cuando ya los rostros más o menos agraciados de los candidatos me miraban desde sus estudiados carteles como los antiguos héroes cinematográficos lo hacían desde los suyos en mi niñez, con estereotipada sonrisa y gesto de pedigüeño, para que entrásemos a ver su película, en ese momento- decía- me asaltó la idea genial de hacer unos “ejercicios espirituales”.

Para los que hayan asistido a colegios religiosos no hace falta explicarles en que consiste tal hecho puntual, que solía realizarse más o menos en la Cuaresma, y cuyo creador fue San Ignacio de Loyola, fundador también de los Jesuitas.

El objetivo de los mismos consistía en unos cuatro cinco días de retiro dedicados a la meditación y el conocimiento interior, con sermones de cuyo contenido prefiero no acordarme (por el miedo que me producían) pero cuyo final era alegre y esperanzador por cuanto pretendían una renovación absoluta de nuestro espíritu débil y pecador.

Transcurridos muchos años desde los últimos realizados, y con una finalidad completamente distinta, cual era la de olvidar la invasión de propuestas, promesas, planes y demás ideas “futuribles”, amén de los combates y críticas entre los posibles mandatarios de la ciudad y la autonomía, lo primero que pensé fue en poner tierra de por medio, y marcharme lejos de la marabunta que hasta el día 22 de mayo tendremos que aguantar.

 Por supuesto con la intención primordial (juro por mi honor) de reflexionar sobre la marabunta y sus beneficios o inconvenientes, es decir, intentar descifrar cual de todos miente menos o lo hace de mejor y más inteligente manera, a la vez que lo hacía sobre los dotes que la naturaleza unida al maquillaje, más los conocimientos básicos de todo político lograrían hacerles actuar de la mejor manera para el pueblo en el que habito y que me preocupa sobremanera.

Con estos preliminares viajé a una zona de la Alsacia Francesa, cuyo nombre no me decía mucho, pero sí sus referencias. De Málaga a Basilea, en la Suiza alemana, y de allí a Mulhouse, ciudad alsaciana francesa, fronteriza con Suiza y Alemania.

 Es posible que cuando uno viaja sin idea preconcebida acerca del lugar de destino, la sensación producida sea más impactante o placentera que si de antemano va buscando lo extraordinario o muy en boga. No es mi intención relatarles detalladamente cada una de las impresiones que el pequeño viaje me ha producido. Pero permítanme que exprese en estas líneas, cuyo contenido asumo como comunicación entre paisanos y amigos, algunas de ellas, porque sin querer o queriendo, las relacioné de súbito con nuestra ciudad.

La Alsacia francesa es, como la Provenza, una región de carácter turístico total, aunque la primera sea también, la gran productora vinícola del sur y una de las más destacadas de Francia. Posee un alto nivel económico y he de decir, con franqueza, que la vida en ella es más cara de lo deseable, especialmente ahora con la crisis económica que afecta al visitante. A pesar de ello, la mayoría de los hoteles están llenos y las calles y plazas a rebosar, posiblemente porque igualmente su clima es el más suave de los de las comarcas francesas.

 Igualadas por tanto en clima y turismo ( a pesar de su ausencia de mar) hay dos cosas que nos diferencian y , de las que deberíamos tomar nota y aprender en lo que sea posible. La primera es el exquisito trato de hoteleros, comerciantes, vendedores ambulantes, personal de museos, policía…etc. Con amabilidad y gracejo hablan un francés muy claro y despacio, para ser comprendidos por el turista. Contestan a cualquier pregunta como si fueses de su familia, y tienen un interés especial en dejar buena impresión a toda costa. La limpieza de sus calles es, junto a sus jardines de árboles con flores impresionantes, lo primero que llama la atención. Después, claro está lo hace, como siempre, su viejo barrio, o casco antiguo, pero ahí entra más las características históricas casuales que la voluntad de los habitantes.

 La segunda es de plena actualidad y se refleja en su Plan actual de Movilidad. El acierto de calles peatonales de gran comercio, unido a los bellos tranvías amarillos, se une al florecimiento de la conducción en bicicleta, el vehículo más apreciado y utilizado no solo como deporte sino como forma ecológica, y silenciosa de ir al trabajo. Desde la madre que porta en ella a tres pequeñines, con sus correspondientes asientos, hasta la señora de cierta edad que sin abandonar sus zapatos de tacón y su traje de raso brillante, acude a conciertos y ballets en su flamante bici, cuyos aparcamientos son múltiples y fáciles. La consecuencia es unas ciudades o pueblos ( aconsejo rotundamente uno llamado Colmar, imprescindible, bellísimo) donde pasear es un placer por la merma de coches, ruidos y contaminación, a lo que se une la belleza concedida por el Creador, pero teniendo en cuenta lo mucho que sus mandatarios y sus habitantes coinciden en aumentar.

Votaría con los ojos cerrados por el político/a que consiguiese hacer de Marbella algo similar a la Alsacia que he disfrutado en mis ejercicios espirituales de nueva hornada.


Ana María Mata
Historiadora y novelista

4 de mayo de 2011

MALAGUEÑAS DISTINGUIDAS. AMALIA HEREDIA LIVERMORE


(Artículo publicado en el diario Marbella Express el 2 de mayo de 2011)
En el periodo histórico conocido como La Restauración de la historia contemporánea española era bastante común la práctica de la endogamia entre familias que, como un circulo cerrado, controlaban la vida política, social, cultural y económica del país; matrimonios concertados entre estas familias cuyas condiciones eran similares y conducían a la ampliación de sus negocios en los que confluían los mismos apellidos. En Málaga existía el llamado “clan de la Alameda” (referido al lugar donde habitaban), el más prestigioso de la ciudad. El clan lo formaban tres grandes familias oligárquicas: Larios, Loring y Heredia.
Conocemos datos sobre las familias, pero no mucho de la trayectoria individual y a veces colectiva de algunas de las mujeres que a ellas pertenecían. Una de las más interesantes es la biografía, poco dada a conocer, de Amelia Heredia Livermore, la mujer a la que hoy dedico estas líneas. En el transcurso de ellas algún lector puede quedar sorprendido de que uno de los lugares más emblemáticos y visitados hoy de la capital malagueña fuese creado por ella. Es posible que su pertenencia a la más alta burguesía le haya privado de un reconocimiento que en los últimos tiempos parece casi vergonzoso conceder a quienes no hayan militado en un partido izquierdista, o paralelamente, haya sido defensor/a de la República.
Como creo con sinceridad que las etiquetas sólo sirven para enturbiar el ánimo y no añaden ni quitan nada al verdadero personaje que exista detrás de ellas, el artículo de hoy será exponente de esta personal afirmación.
Amalia Heredia Livermore nació en Málaga en 1831, y era la décima hija del matrimonio formado por Manuel Agustín Heredia  e Isabel Livermore Salas. Es necesario hacer un inciso en torno a la figura del padre de Amalia, Manuel Agustín Heredia, cuya figura está ligada a la Marbella del siglo XIX nada menos que por la creación en ella de la industria férrica. Este riojano que aterrizó en Málaga a mediados de siglo, y cuyos avatares comerciales darían para una enorme biografía, logró por esfuerzo propio convertirse en uno de los industriales más prósperos de la ciudad y posteriormente crear la ferrería La Concepción, en donde situaría los primeros altos hornos civiles de España. Marbella alcanzó con ello nombre propio en la Historia y una época de actividad y trabajo relevante.
Amalia tuvo una educación acorde con los principios y la clase social a la que pertenecía: Institutrices, preceptores, viajes al extranjero e inclinación por las bellas artes. Al parecer hizo gala desde la infancia de una inteligencia y dotes de mando heredadas de su padre. Su matrimonio con  Jorge E. Loring Oyarzábal en 1850, constituye una muestra de las prácticas endogámicas al principio enunciadas.
Pero Amalia no se contentó con la vida fácil que por nacimiento y boda parecía destinada a llevar. Sus inquietudes comenzaron por la labor asistencial y benéfica, financiando el Hospital de San Julián y colocando la primera piedra en 1862 del que había de ser el futuro Hospital Civil, ambos en Málaga.
La nueva marquesa de Casa-Loring, consciente de la importancia de la educación femenina, pero resistiéndose a enviar a sus hijas al extranjero, (a donde sí mandó a sus hijos varones) fundó el Colegio de La Asunción, regido por religiosas Agustinas y dedicado en especial a las jóvenes malagueñas de la buena sociedad.
Durante el Sexenio Revolucionario el matrimonio Loring-Heredia se trasladó a Madrid, a instancias del político malagueño Antonio Cánovas del Castillo, gran amigo de los dos. La residencia madrileña de Amalia y su marido fue sede de tertulias políticas de alto nivel, al que acudían Silvela, Dato y Cánovas entre otros. Este espacio social fue utilizado por Amalia para intervenir indirectamente en los asuntos públicos, a los que como mujer no tuvo acceso directo.
Contribuyó al mantenimiento del patrimonio Histórico-Artístico de la Alhambra, amenazado por el incendio que afectó al patio de los Arrayanes y la Torre de Comares.
He dejado para el final la creación de un lugar paradisíaco que era en realidad su residencia de casada, la finca La Concepción, ubicada a la salida de Málaga, que ella transformó en jardín botánico y en sede de de una importante colección arqueológica, depositada en un templete clásico construido para tal fin.
Falleció en 1902, llena aún de actividad  y animación. Es de justicia que se conozca el papel de mecenas y sus innumerables obras benéficas, y de conservación del patrimonio artístico. Condicionada desde nacimiento por el ambiente familiar supo desviarlo hacia otros múltiples, de algunos de los cuales la ciudad de Málaga sigue hoy beneficiándose

Ana  María  Mata
Historiadora  y novelista.

26 de abril de 2011

DOS MINUTOS DEL DÍA (III)

¿Quién no puede perder dos minutos de su día para contemplar lo que le rodea?
Cotinuamos con el interesante experimento que estamos realizando, de manera artesanal -con el móvil y sin trípode-, donde pretendemos demostrar como la visión reiterada y en el tiempo de una misma escena puede provocarnos reflexiones y emociones.

Esperamos vuestras opiniones.
Arturo Reque Mata
Reque+Gallego Arquitectos

18 de abril de 2011

ALFONSO GARCIA Y GUZMAN. HISTORIADOR, DOCENTE, Y POETA

(Artículo publicado en el diario Marbella Express) 
No tuve la suerte de ser alumna suya puesto que cuando él llegó las  monjas habían acaparado ya al elemento femenino casi en su totalidad. A pesar de ello, de alguna  manera lo fui mucho tiempo después, cuando, junto a otros profesores, amigos comunes, nos veíamos en su casa para ser cómplices de una de las muchas “aventuras intelectuales” en las que de manera reiterada estaba inmerso. Y la amistad con este hombre polifacético y apasionado en su quehacer, he de reconocer que significó para mí una lección de sabiduría que alimentó mis inquietudes, haciendo que disfrutara aprendiendo, como me cuentan que lo hicieron la mayoría de alumnos que en su larga carrera de profesor le tenían un enorme respeto y cariño.
Alfonso Silvano García y Guzmán, catedrático de Historia del Arte en varios Institutos de Marbella, llegó a ella en 1955, destinado profesor del primero que se creó en la ciudad, el llamado Instituto Laboral. Había nacido en Madrid, pero el destino lo trajo muy temprano a Marbella, con sus primeras ilusiones docentes escondidas en la maleta, junto con una enorme capacidad de amor y curiosidad por todo lo bello. Nunca fue, y en eso coinciden todos sus alumnos, un profesor al uso; extasiado en la explicación de sus clases que preparaba con la minuciosidad de un artesano, el profesor García y Guzmán –siempre Don Alfonso- supuraba placer en cada una de las diapositivas que él mismo fotografiaba, y que después mostraba con idéntico éxtasis a quienes tenía en los pupitres, intentando que algo de su pasión artística  llegara hasta ellos.
El refrán dice que “De la abundancia del corazón habla la boca”, y nunca fue más acertado que en la persona de este profesor, cuya escasa visión, en lugar de ser un hándicap, lo motivó más y con más fuerza a intentar atrapar todo lo artístico que el hombre ha ido creando desde su instalación en el planeta tierra.
Con una mentalidad inquieta y vivaz, necesitó sentir en directo lo que después habría de enseñar a sus alumnos. Por ello, comenzó a viajar allá donde el Arte tiene su cumbre dorada y máxima: Italia y Grecia fueron recorridas palmo a palmo, como peregrino, como fotógrafo, como poeta. Porque Alfonso era un caudal tan inmenso que estalló en formas muy diversas.  Su intelecto era un mosaico de saberes que fue depositando paso a paso en la hermosura de poemas grandiosos donde la Mitología estaba presente como fuente y algunos mitos, como protagonistas. Poesía difícil, a veces, por la profundidad de conocimientos, que hacía necesario estar a una altura de gigante. Algunos de los títulos de su poemario hablan  claramente de la belleza que su interior encierran: “En Nassos siempre es amanecer”; “Dominio de un Dios fluvial”; Plutonio y la doncella”; y el más conocido, quizás, “Griseldiana” donde el erotismo se aúna con la mística en plástica extraordinaria.
Experto en el arte del Renacimiento, conocía Florencia casi tanto como la Marbella de la que con el tiempo se consideró un hijo más. Iba y venía, con su máquina de captar los Tizianos, Boticcellis, Miguel Angel, Brunellesci, Caravaggio, de quienes necesitaba no sólo la contemplación y el estudio de sus obras sino el aire y el pálpito callejero que sus admirados habían respirado antes que él.
Junto a ellos, y siempre acompañándolo, la Música. Me han dicho que era uno de los hombres más expertos en Opera. Lo era en todas las formas musicales, y puede que su saber y su forma de mostrarlo haya logrado en quienes estuvimos junto a él, un conocimiento de los clásicos que fue puro contagio. Escuchar a Mahler o Haydn unidos en una filmación de Alfonso era, de verdad, un placer reservado a los dioses.
Las filmaciones que mostraba a sus amigos eran documentales magníficos en los que un viaje se convertía en un cortometraje artístico y musical. Todo ello, ensamblado a la dulce, laboriosa, callada y extenuante labor de una mujer singular, cuyo nombre debe ir unido a los logros de Alfonso como si de los de ella se tratara. Pepita, a la manera de las “grandes” (Zenobia, María Teresa León…etc) aceptó que su marido se hiciera poeta e ilustrado experto en Arte mientras ella recorría a su lado el duro y casi anónimo camino de la cotidianidad. Fue para él sus ojos, y además, esposa, madre, compañera y ferviente admiradora. La simbiosis de esta pareja de profesores podría servir como un manual para el hoy tan difícil camino del matrimonio.
Sea este pequeño homenaje también para ella, la mujer de un hombre que vivía en otra atmósfera distinta a los conflictos de poder, dinero y ambiciones.
En nombre de antiguos alumnos, amigos, compañeros y confío que, de la mayoría de mis paisanos, un aplauso al ensimismado “Profesor de Arte”, sabio poeta y melómano exquisito.

Ana  María  Mata
Historiadora y novelista

12 de abril de 2011

CUATRO CIUDADES SOBRE DOS RUEDAS

I MARCHA CICLISTA SIMULTÁNEA POR LA BICI COMO MEDIO DE TRANSPORTE ALTERNATIVO. (10 de abril de 2011)

I Marcha ciclista por la bici como medio de transporte alternativo convocada por las asociaciones locales: Marbella ByCivic y La Vereita por Marbella; Fuenmijasenbici por Fuengirola y Mijas, y Ruedas Redondas por Málaga, con el patrocinio de la Mancomunidad de Munuicipio de la Costa del Sol Occidental.

Lección de organización, poder de convocatoria y enorme respuesta ciudadana a esta original cita de Cuatro Ciudades Sobre Dos Ruedas.

EN MARBELLA

Los más de 430 ciclistas urbanos, más familiares y amigos que no pudieron unirse por diversos motivos, demostraron que Marbella y San Pedro tienen una gran necesidad de infraestructuras eficaces y eficientes que faciliten la movilidad urbana sostenible. Los peatones, el transporte público eficiente y las bicicletas deben ser una prioridad para cualquier dirigente que se precie.
Este precioso evento que ha reunido a familias de Marbella debe ser un HITO en el cambio hacia una ciudad moderna, sostenible y que tiene en cuenta las necesidades que reclaman sus ciudadanos. NO ES UNA UTOPIA, estamos ahí.

MARBELLA ES CÍVICA. MARBELLA BYCIVIC.

Arturo Reque Mata
Arquitecto
Miembro de la asociación Marbella ByCivic.

11 de abril de 2011

AQUELLAS MEMORABLES CHARLAS CON PETER VIERTEL

(Artículo publicado en el diario Marbella Express el 11 de abril de 2011)
La primera vez que le ví pensé que era uno de los hombres más guapos que había conocido nunca. Con el tiempo supe que detrás de su atractiva figura había mucho más de lo que sus anchos hombros, alta estatura y hechicera sonrisa mostraban al exterior. Comprendí también por qué Deborah Kerr, actriz en plena fama, lo dejó todo, marido, hijas, y hasta el país, por seguir sus pasos. Se había enamorado de aquél guionista mordaz, elegante y deportista cuya seducción pocas mujeres antes de ella fueron capaces de rechazar.

Recuerdo el día y hasta la hora de nuestro encuentro. Arturo, mi marido, llevaba un tiempo ya de amistad con él, comenzada en el despacho de abogado y continuada en el campo de golf, donde jugarían juntos cada tarde hasta pocos días antes de la muerte de Peter. A veces lo cambiaban por el tenis, para terminar en una sesión de cine. Durante la friolera de más de treinta años se vieron tarde tras tarde, “como dos putos enamorados”, en palabras de Peter, cuyo español estaba bien repleto de palabras fuertes, aprendidas –decía- de su jardinero. La tarde en que lo llevó a casa (de improviso, como suelen hacer los maridos) hacía un día tristón, con nubes que acabaron rompiendo en una lluvia tempestuosa e inesperada para mayo, tan bonito mes. Lo primero que oí decirle cuando el torrente de agua caía sin cesar fue lo que sigue: “Lo que faltaba, que falle el maldito tiempo. Pues os digo que ni él, ni los jodidos políticos me echarán de Marbella. Para algo he sido Soldado Marine, para aguantar”.
Peter Viertel, uno de los grandes guionistas de Hollywood, escritor, impertérrito galán y como estigma, marido de Deborah Kerr, ha sido una de las personas más interesantes que la vida me ha ofrecido tratar. Son conocidos los datos básicos de su vida, hijo de Salka Viertel, actriz y guionista famosa, y del director teatral Berthold Viertel, nació en Polonia, en la zona de Galitzia, de donde sus padres huyeron en la primera guerra mundial, instalándose en California. En su casa de Mabery Road,  Salka fue anfitriona de escritores y artitas huidos, para pasar luego a confidente especial de personalidades como Greta Garbo, Lubistsch, y Thomas Mann. El salón de la casa, a un paso de la playa de Santa Mónica, está considerado como el primer salón artístico, literario y político de America en un momento crucial de la Historia.: Einstein, Huxley, Strawinsky, Alma Mahler, Berthol Brech, Malraux, Karl Kraus, John Huston  y un innumerable grupo de intelectuales convivían prácticamente en la casa de Salka, entrando y saliendo, a veces preocupados por el giro de la política mundial, otras entusiasmados por sus propias emociones artísticas compartidas.  
Junto con ellos, un niño y luego joven, rubio, con ojos de curiosidad y diversión, pasaba de uno a otro, como un juguete muy querido en el que ya eran previsibles sus dotes de seducción. Aquellos personajes, para él familiares, llenarían su cerebro de un sustrato cultural tan intenso que ninguna escuela distinguida hubiese podido emular. Peter mamó además de lácteos, música, teatro, cine, filosofía y literatura antes de que su cuerpo echase a andar primero por el jardín de Mabery Road y más tarde  a lo largo de América y Europa.
Como buen americano se enroló en el Cuerpo de  Marines para combatir contra el nazismo de Hitler, pasando a la reserva en diciembre de 1945. Para entonces ya se había casado con Jigee, su primera mujer oficial, con la que tendría una hija, Cristina. Con ellas viviría un tiempo en Klosteer (Suiza), encantador lugar para la práctica del deporte de la nieve. Klosteer sería después un refugio para él cuando necesitaba soledad e inspiración para escribir.
Su amigo Robert Cappa le dijo un día que Hemingway, su ídolo literario y de aventuras, daría una conferencia en el Shine Auditorium de Los Angeles , con el fin de reunir fondos para la adquisición de ambulancias para la República Española. También hablaba Malraux, al que conocía desde pequeño. Allá fue Viertel para oír al famoso escritor al que ya sus amigos le llamaban “Papá”. Cappa le dijo al autor del “Viejo y el Mar,”quien era el hijo de Salka, y que estaba en su habitación presa de un fuerte dolor lumbar. Hemingway llamó a la puerta con un bote de “grasa de león”, y se ofreció para frotarle con él; se lo habían recomendado los nativos de Masai en Kenia.  A partir de ese momento se convirtieron en amigos que recorrerían el mundo juntos. Ernest enseñaría a Peter trucos de escritura y llegarían a ser tan íntimos que, a pesar de su distanciamiento último, la muerte de “Papá” sumió a Peter en la única depresión que me contó haber tenido en su vida.
Fue Hemingway quien lo trajo a España  y lo introdujo, junto a Deborah, en lo más hondo del espíritu español del momento, el mundo de los toros y de los toreros. De ahí pasó a la aristocracia, Ignacio Coca, los Quintanilla, Bismarck….etc, que le animaron a conocer y después comprar una casa en Marbella. En esa casa, se instalaría con Deborah y en ella compartiríamos muchas de las inolvidables charlas mientras la dulce Magdalena preparaba algunos de sus apetitosos platos y pasteles. He de decir que de Deborah sólo recuerdo sus últimos tiempos aquí, ya enferma, y siempre cortés y elegante, pero silenciosa rodeada de sus queridos gatos Tigre, Luna y otro cuyo nombre olvidé. Deborah marchó a Londres cuando la enfermedad fue a peor, para vivir cerca de las hijas de su primer matrimonio.
Quedó Peter, más o menos solo ( no entro en cuestiones particularísimas) y la amistad con Arturo me lo hizo cercano hasta unos niveles de confianza que siempre agradecí y que me honro en haber poseído. Consciente de tener enfrente a un interlocutor especial, aproveché cada momento para empujarle a contarme  sus muy interesantes vivencias.
Nunca me defraudó. Supe por él la difícil relación que ya tenían Lucía Bosé y el “torero”, las manías desconocidas de Orson Welles, la radical finura de David Niven, lo rácano que podía ser Mel Ferrer, la gran belleza y caché de Bettina, uno de sus antiguos amores, que acabó con el príncipe Alí Khan. De Ava Gadner, con quien compartió habitación en Madrid, en una noche increíblemente “blanca”, por miedo a Frank Sinatra y a la verborrea alcohólica de Ava.  Supe, y eso fue increíblemente feliz para una aprendiz de escritora, que Thomas Mann intentaba explicarle por qué había escrito “La Montaña Mágica”, que Irwin Shaw cambiaba sus galeradas si a Peter o Salka no les gustaba, que Bertrand Rusell hablaba con estupenda sencillez de temas filosóficos, que Huxley y él no se llevaban muy bien…y que Alma Mahler era una mujer con un carisma especial.
Supe casi todo lo referente al desgraciado asunto MacCarty, en el que estuvo a punto de  estar implicado, y que Greta, la Divina Garbo, volvía loca a su  madre con sus extravagancias, exigiendo de ella todo su tiempo.
Confieso hoy que la mayoría de las veces en que cenábamos Arturo y yo con él en El Canntuccio, un restaurante en lo alto del pueblo que le encantaba, no me enteré de lo que comía, absorbida por su cháchara, intensa como la mía, alegre, llena de un humor sabio que nunca olvidaré.
Han pasado cuatro años de su adiós definitivo, y todavía me estremezco a la hora en que llamaba diariamente para quedar con mi marido, creyendo oír su voz.  Esa voz que me llamaba casi de madrugada cuando, escribiendo, se le atragantaba la ortografía de una palabra en castellano; o quería saber el título de una obra de Delibes, Cela o Javier Marías O simplemente llamaba para decirme:”el puto ordenador me ha vuelto a dejar tirado.¿por qué me lo aconsejasteis?.”
En sus últimos días de vida, entrado ya en un semi-coma, sólo quería ver y unir sus manos a los de la fiel Magdalena y a las de Arturo, porque sabía que fueron los únicos después de una vida tan intensa, y lleno de Amistades Peligrosas, como era el título de uno de sus libros, que no le habían fallado.
Me gustaría que allá donde ese espíritu tan aventurero haya encontrado al fín reposo, alguien le dijera que su “camarada en letras” como me apodó, sigue acordándose de él y de las memorables charlas que mantuvimos.

 Ana  María Mata
Historiadora y novelista