20 de septiembre de 2013

UNA RECONSTRUCCIÓN IDEAL DE LA MEZQUITA MAYOR DE SIGÜENZA



            Desde antiguo se sabe que la Mezquita Mayor de Sigüenza, aquélla que funcíonó cuando la ciudad se encontraba en manos del poder político musulmán, estaba situada en el lugar que hoy ocupa la Iglesia de San Vicente, templo románico-mudéjar, llamado así por haberse reconquistado la ciudad, de manos de los almohades, el 22 de enero de 1124, festividad de San Vicente.
            Con ello se produce una excepción en lo que se refiere a las mezquitas recién reconquistadas, que normalmente solían llevar el nombre de San Salvador o Santa María, pero que, en este caso, iba a llamarse de San Vicente.
            Contrariamente a otros templos musulmanes de la región, los cuales se conservan, en todo o parte, como por ejemplo la Mezquita Mayor de Molina de Aragón, cuyo alminar se encuentra aún embutido dentro de la torre, o la Mezquita Mayor de Calatayud, hoy Iglesia de San Andrés, de la Mezquita Mayor de Sigüenza no queda prácticamente nada, y por ello debemos intentar hacer una reconstrucción ideal de la misma.

            En primer término, hay que tener en cuenta las investigaciones realizadas por D. Gerardo González Llanos, Párroco de San Vicente, que nos indica que su templo tiene unos 150 metros cuadrados, que el ábside se construyó al mismo tiempo que el resto de la Iglesia, y que el edificio se encontraba entonces, en el siglo XII, totalmente separado de los demás, es decir, que formaba por sí mismo una manzana.
            También se sabe que la lglesia fue construida por mudéjares pocos años después de la Reconquista, y que éstos últimos recibieron, en compensación, una nueva mezquita que, con el tiempo, seria la Iglesia de Santa María, en lo que hoy todavía se conoce como Morería de Sigüenza. Todo esto viene confirmado tanto por Leopoldo Torres Balbás en sus diferentes artículos y trabajos especialmente en "Ciudades Hispanomusulmanas", como por Basilio Pavón Maldonado en su libro "Guadalajara Medieval, Arte y Arqueología Árabe y Mudéjar".

            Pues bien, la Iglesia, como es sabido, es de planta rectangular irregular, con su lado más ancho mirando al Sudeste, es decir, al muro de la "qibla", su exterior tiene ornamentación románico-mudéjar, aparentemente obra de canteros islámicos, y su obra interior está sostenida por un aljarfe que hoy es gótico, pero que en tiempos hubiera podido ser mudéjar, sostenido por dos anchísimos arcos, que no son habituales en una construcción románica. Al observar estas características, y conocido que los musulmanes solían construir tipos parecidos de mezquitas de un lugar a otro, busqué entre las relativamente próximas, alguna mezquita conservada que pudiera tener características arquitectónicas similares a la lglesia de San Vicente de Sigüenza y, entre ellas, seleccioné la Mezquita de Torelló, en las afueras de Tarazona de Aragón, como modelo de templo musulmán más próximo al que estamos tratando.

            Por fortuna, la Mezquita de Torelló se conserva enteramente, por las mismas razones que se conserva la Mezquita de las Tornerías, en Toledo, es decir, por no haber pertenecido nunca a la lglesia Católica, sino por haber sido comprada por un comerciante particular que, igual que en el caso de Toledo, la utilizó como almacén de granos y productos agrícolas.

            La Mezquita de Torelló, exactamente igual que ocurrió con la lglesia de San Vicente de Sigüenza, es de planta rectangular, con el lado mayor en el muro de la "qibla", con entrada justamente en frente de dicho muro y en el centro, tal y como pudo ocurrir en Sigüenza, y dispone de una techumbre mudéjar con inscripciones coránicas policromadas sostenidas por dos arcos muy anchos, que van del lado más largo del rectángulo al otro, y sorprendentemente parecidos a los que sostienen la lglesia de San Vicente de Sigüenza.

            La única diferencia que encontramos es que la Mezquita Mayor de Sigüenza debió ser de piedra irregular, como los fragmentos de lienzo musulmán emiral, califal y almohade, que se conservan en el Castillo, mientras que en Torelló, donde no hay buena piedra pero sí excelentes barros, toda la obra es de ladrillo. La fragilidad del ladrillo con respecto a la piedra ha obligado a colocar más recientemente, un refuerzo central al principal arco del edificio.

            El "mihrab, muy sencillo, está compuesto por una serie de ladrillos rojos, en torno al cual no he podido leer ninguna inscripción, con un simple hueco y un muro que estaba enjalbegado de blanco, acaso con algunos frescos islámicos a modo de zócalo.

            No estaríamos muy lejos de la verdad si supusiéramos que los mudéjares seguntinos conquistados por el Obispo Bernardo de Agen, en 1124, al ordenárseles hacer la primera Iglesia de la ciudad, realizaran, en piedra, la misma estructura que, en ladrillo, y a comienzos del siglo XV repitieran los arquitectos de la Mezquita de Torelló. Tendríamos, por consiguiente, una Iglesia "modelo" en su exterior y en sus arcos interiores, que luego se reproduciría en la resolución arquitectónica de la Mezquita aragonesa antes citada, construida en tiempos del Rey Martín el Humano, que había prohibido la llamada a la oración desde los alminares, motivo por el cual Torelló carece totalmente del mismo.

            Que la Iglesia de San Vicente recordaba a los musulmanes seguntinos a su antigua Mezquita lo demuestra la extraordinaria inscripción que figura, en letras cúficas árabes, en el arco de entrada, precisamente en una zona que pudiera haber sido reformada o erigida 20 años ó 30 años después de la Reconquista. Dicha inscripción, grabada por alguien relativamente culto, que sabía escribir en una caligrafía tan difícil como la cúfica dice, literalmente, "Esta es la Mezquita". Por si acaso me engañaban mis ojos y estuviese leyendo algunas simples rayas que no quisieran decir nada, me hice acompañar, en una de mis visitas a Sigüenza, por el escritor y polígrafo sirio Sr. Rifat Atfe, así como por algunos prominentes miembros de la Comunidad Islámica en Madrid y ellos, para mi satisfacción, leyeron lo mismo que yo.

            Le he indicado al Párroco de San Vicente, D. Gerardo González LLanos, que acaso sería mejor trasladar la piedra con la inscripción al Museo de Arte Antiguo, que es asimismo propiedad de la Iglesia, y colocar en su lugar una imitación, con un pequeño cartel que explicara lo que significa. Con ello se protegería el grafitti, que me parece único en Castilla La Mancha y, al mismo tiempo, los turistas y visitantes tendrían la posibilidad de contemplarlo y admirarlo.

            En las proximidades de Sigüenza, concretamente en Atienza y en la Iglesia de San Bartolomé, asimismo románico-mudéjar, existe también una inscripción musulmana, pero en letras latinas, que indica que  el templo lo hizo un llamado Bohai, que creemos es una corrupción de Abu Yahya, pero sin duda la inscripción de Sigüenza es más extraordinaria y transmite una emoción totalmente especial y distinta a las otras.

            En cuanto al exterior, estimo que la Mezquita Mayor de Sigüenza debió tener una estructura muy parecida a la de la actual Iglesia de San Vicente, es decir, con un tejado a dos aguas apoyado en los lados más largos del rectángulo, y en cuyo centro se encontraría un sencillo "mihrab", acaso similar al de Torelló, más o menos en el mismo sitio que hoy ocupa el haz de columnas románicas del muro de la "qibla". La obra, como ya he indicado antes, sería de piedra irregular en el exterior, con unos sencillos modillones para sostener el techo, no demasiado diferentes de los reconstruidos recientemente, y que hoy se pueden observar en derredor del templo, y con una puerta, ya fuese central, ya fuese levemente desplazada hacia la derecha, con objeto de quedar justo frente a la hoy llamada Calle de San Vicente, y que ofrecería el aspecto que indico a continuación.

            La puerta se parecería, de lejos, bastante, a la actual puerta románica de San Vicente y tendría, a modo de arco, una serie de finas lajas colocadas de canto, siendo este el procedimiento arquitectónico usado, tanto por cristianos como por musulmanes, para hacer arcos en esta parte de Castilla, como demuestra, entre otros, el arco de entrada y otros secundarios del actual castillo cristiano de Pelegrina.
La puerta se cerraría con dos jambas de madera ornamentada de clavos, muy similar a las puertas mudéjares que hoy se encuentran en el Museo de Arte Antiguo de Sigüenza.

Es imposible saber si el arco sería de herradura, o de medio punto, pero de haber sido de herradura, estimo que ésta se encontraría apenas insinuada. Tampoco es posible determinar si las jambas de la puerta dispondrían o no de aldabón. Donde está hoy el ábside debió hallarse un pequeño patio de abluciones, poco más que un patio de vecindad rodeado de una valla, con un pozo sin horca, del cual se extraería el agua simplemente haciendo resbalar las cuerdas y el balde por el brocal, tal y como ocurre en la Mezquita de Bab Al-Mardum en Toledo. Cabe que el pozo tuviera algún tipo de ornamentos geométricos o de inscripciones cúficas, y que fuese de barro. Últimamente hemos descubierto algunos brocales de pozo tardo-moriscos en esta zona próxima a Aragón y, concretamente en Alcolea del Pinar. Parece que la costumbre islámica de hacer los brocales de los pozos de barro se habría extendido a todo lo largo del siglo XVll y aún a comienzos del XVIII.

Debió haber un alminar exterior más o menos donde hoy se encuentra la torre añadida en 1924, y que hubo de ser de planta cuadrada, como las torres del Castillo de la ciudad. También he considerado la posibilidad de que fuera de planta circular, ya que existen varias torres musulmanas en Sigüenza que tienen dicha forma, pero, al final, he debido rechazar esta posibilidad, porque sería prácticamente el único alminar cilíndrico de Castilla, y ello no me parece lógico. Si hubiéramos estado en Portugal, quizá sería más probable porque, como es sabido, existen numerosos alminares portugueses cilíndricos, desde Beja hasta Faro, pasando por Mértola y otros lugares de interés luso-musulmán.

Una alternativa sería que no hubiese existido alminar en absoluto, pues el Párroco me señaló que, en su tiempo, la Iglesia no tuvo torre, sino espadaña, y si hubiera habido alminar, tal vez los cristianos lo hubiesen aprovechado como torre para situar las campanas.

Tanto sobre una solución como sobre la otra no podemos hacer más que conjeturas.

En cuanto a la extrañeza que, en su día me mostró D. Gerardo González Llanos, sobre que la Iglesia no tenga salida al Sudeste, se explica por haber sido éste el muro de la "qibla", y no siendo normal en las antiguas mezquitas practicar ningún acceso por dicho muro. Los alarifes mudéjares habían reproducido, por consiguiente el mismo principio al construir la actual Iglesia.

            Adjunto a este estudio diversas fotografías comparativas de la Iglesia de San Vicente de Sigüenza y de la Mezquita de Torelló, de Tarazona de Aragón, así como fotografías y diagramas de lo que hubiera podido ser su interior y exterior, incluyendo un trabajo caligráfico que reproduce, de forma clara, la magnífica inscripción a la que nos hemos referido más arriba.







Inscripción árabe a la puerta de la Iglesia de San Vicente. En español dice: ESTA ES LA MEZQUITA.







 

Reconstrucción ideal del Mihrab








  
Comparación con el Mihrab de la mezquita de Tótroles, cerca de Tarazana de Aragón.








  
Dibujo de lo que pudo ser la Mezquita Mayor de Sigüenza

 
  




 

Torre campanario del Siglo XX

   











Puerta románico mudejar de la actual Iglesia de San Vicente.


 











Reconstrucción ideal de lo que pudo ser la puerta de la Mezquita.


 






Texto original de la inscripción árabe ESTA ES LA MEZQUITA. 

  
Por Jesús Riosalido
Embajador de España

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